Los acreedores privados estarían por aceptar la quita del 50% de sus bonos de deuda
En plena recta final de las negociaciones, el ministro de Finanzas, Evangelo Venizelos, sostuvo ayer en el Parlamento la necesidad de que todos los propietarios de bonos se sumen al acuerdo de rebaja de la deuda.
Los acreedores privados, que poseen unos 206.000 millones de euros en deuda de ese país, podrían aceptar una quita de al menos el 50% de sus bonos, a cambio de unos bonos depreciados, más una compensación en dinero en efectivo financiada con el nuevo préstamo.
Grecia se está quedando sin tiempo mientras trata de cerrar un acuerdo antes de pasado mañana para obtener una nueva inyección de dinero, antes del vencimiento en marzo de bonos por unos 14.500 millones de euros.
Banqueros y funcionarios del gobierno cercanos a las negociaciones dijeron que hay un acuerdo a la vista para reducir la deuda griega y que ambas partes podrían presentar una propuesta conjunta durante un encuentro de ministros de Finanzas de la zona euro pasado mañana.
"Estamos muy cerca de concretarlo", dijo una fuente cercana a las conversaciones que pidió no ser identificada.
Después de que se disparó el temor a una desastrosa bancarrota del país luego del fracaso de las negociaciones de la semana pasada por el interés a pagar por Grecia en sus nuevos bonos, ambas partes reanudaron las negociaciones anteayer.
Evangelo Venizelos; el primer ministro griego, Lucas Papademos, y el jefe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por su sigla en inglés), Charles Dallara -quien representa a los tenedores privados de bonos- comenzaron su nuevo encuentro ayer por la mañana.
El riesgo que enfrenta Atenas ante un fracaso de las negociaciones es enorme.
Grecia necesita tener un acuerdo listo antes de que pueda recibir los fondos de un plan de rescate de 130.000 millones de euros que los prestamistas oficiales del país, la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) diseñaron en octubre.
Sólo el papeleo involucrado tomaría semanas, lo que significa que si no se logra pronto un acuerdo, Atenas podría caer en riesgo de una caótica cesación de pagos en marzo, lo que haría tambalear el sistema financiero y empujaría a la economía mundial a una recesión.
De todos modos, ayer Grecia recibió un pequeño alivio: Venizelos, anunció ante el Parlamento que el FMI había dado "luz verde" a la negociación para conceder al país el nuevo préstamo.
Paralelamente, los especialistas de la troika formada por el FMI, la UE y el Banco Central Europeo (BCE) continuarán su recorrida por los diversos ministerios griegos para examinar el avance de las reformas prometidas por el gobierno.
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