La Presidenta no promovió ni uno en lo que va del año; tiene 80 nombramientos pendientes
Los trámites para cubrir las vacantes judiciales están paralizados: en lo que va del año, Cristina Kirchner no nombró un solo juez. Tiene 80 designaciones pendientes; 61 están a la espera de su firma desde hace más de un año, y 36 de ellas, desde hace más de dos.
Y serían más si no fuera porque el Consejo de la Magistratura, responsable de enviar las ternas para que la Presidenta nomine a los futuros jueces, muestra una baja productividad sin precedente. El órgano, hoy con mayoría oficialista, sólo terminó cinco concursos en el último año y medio. En 2009 había terminado 26, y en 2010, 39.
El proceso para nombrar jueces siempre fue lento, pero en los últimos tiempos lo es mucho más. Mientras tanto, algo más del 24% de los juzgados nacionales y federales no tiene juez; es decir, casi uno de cada cuatro.
Estos números los obtuvo La Nacion cruzando información pública de la Justicia y del Consejo de la Magistratura, que actualiza en su página web el estado de cada uno de los concursos, tanto los concluidos como los que están en trámite, incluyendo los juzgados cuya creación fue dispuesta para cubrir necesidades en diferentes puntos del país, pero todavía no están habilitados para funcionar.
Con tribunales acéfalos, las causas judiciales -lentas de por sí- se atrasan todavía más y se debe recurrir a soluciones de emergencia: jueces vecinos que quedan a cargo de más de un juzgado (es el caso de Norberto Oyarbide, del fuero federal, que tiene dos desde hace cuatro años) o subrogantes, suplentes sin las garantías de inamovilidad que prevé la Constitución Nacional para asegurar la independencia de los magistrados.
En este momento, causas de mucho peso político están en juzgados que no tienen titular. Este es el caso de las escuchas ilegales por las que está procesado Mauricio Macri; de la última denuncia del Gobierno contra Hugo Moyano por los bloqueos a las plantas de distribución de combustible hace dos semanas, y la causa en la que se investiga la responsabilidad de funcionarios públicos en el presunto desvío de fondos que administraban las Madres de Plaza de Mayo junto con los hermanos Schoklender para construir viviendas con dinero del Estado.
La situación se agrava porque además las renuncias de los jueces aumentan. De acuerdo con el Boletín Oficial, en lo que va del año renunciaron 21 jueces nacionales y federales. Si bien en la Asociación de Magistrados advierten que no son valores muy alejados de lo normal, en los últimos seis meses se fueron más jueces que en todo 2011, año que se le aceptó la renuncia a 18.
En los tribunales estiman que las posibles reformas al régimen jubilatorio especial de los magistrados podrían ser una de las causas de este incremento. Hablan también de una supuesta incomodidad con el Gobierno de algunos jueces de mucha antigüedad.
Las demoras en cubrir las vacantes generan un enorme malestar en la Justicia. Lorenzetti dijo a LA NACION, en una entrevista publicada ayer, que el sistema es cada vez más lento, que las vacantes son muchísimas y que "sin jueces no hay justicia" (ver aparte).
Hace tiempo que la Corte reclama más celeridad en los procesos de designación. En público y en privado, se lo han hecho saber al ministro de Justicia, Julio Alak, y también al hombre a quien la Presidenta confía la tarea de evaluar a los candidatos: Carlos Zannini, el secretario de Legal y Técnica.
LA NACION se comunicó el viernes pasado con el Ministerio de Justicia para preguntar sobre la causa de las demoras, pero no obtuvo respuestas.
En lo que respecta a la Presidenta, en teoría no hay motivos para que concursos tan viejos no se resuelvan. Su parte en el proceso de selección es simple. Recibe una terna de candidatos del Consejo de la Magistratura y elige a uno de los ternados. Sólo debe esperar, como requisito previo, 30 días hábiles para eventuales impugnaciones.
El año pasado, después de ocho meses sin nombrar jueces, Cristina Kirchner había acumulado 146 vacantes. Esto generó críticas y la Presidenta remitió en la segunda mitad del año más de 80. Le quedaron, no obstante, otros cargos por cubrir: los que esperan ahora su definición llevan, en promedio, un año y medio en el Poder Ejecutivo, según la información que publica el Consejo.
¿Por qué la Presidenta no cubre las vacantes? La oposición afirma que se debe a que una Justicia llena de vacantes es más débil y, por ende, menos capaz de controlar al poder. Desde el kirchnerismo lo niegan, pero más allá de sostener que nombrar jueces es una tarea delicada, que lleva tiempo, no dan explicaciones.
Un kirchnerista con acceso a la Casa Rosada dijo a LA NACION que no existe una decisión política de frenar los concursos, pero admitió que puede resultarles más fácil convivir con subrogantes. "Es cierto que se cree que, por lo menos, son menos sacadores de cautelares [en contra del Gobierno]", dijo.
Eso no explica, no obstante, la demora en concursos que no tienen un especial peso político. "Hemos reclamado muchas veces", dijo a LA NACION el presidente de la Asociación de Magistrados, Luis Cabral. "El año pasado hubo una respuesta designando más de 70 jueces, pero queda una cantidad todavía superior pendiente", afirmó.
Según él, el problema es que el Gobierno no tiene una clara conciencia de cuáles son las consecuencias -a su juicio "muy graves"- que genera la demora para los "justiciables", o sea, la gente.
La Asociación de Magistrados reclama además que se dicte una nueva ley de subrogancias que respete lo dispuesto por la Corte Suprema y la Corte Interamericana y establezca que los jueces suplentes (que la Asociación postula que sean secretarios judiciales) cuenten, al menos, con el acuerdo del Senado..






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