Todavía sigue siendo materia de investigación el robo de dinero, cheques y armas de fuego que el pasado lunes por la tarde hubo en “Makena”, el local ubicado en una de las esquinas de Perón y Arenales. El propietario del comercio dijo ayer: “El dinero ya fue, no me interesa. Pero lo importante es que esas armas que robaron no ingresen a un circuito que ocasione inconvenientes. Por ahí, tan sólo con un dato, esto puede esclarecerse”.
De los robos a comercios que se vienen registrando en Azul en las últimas semanas, el ocurrido el lunes pasado en “Makena”, el local de venta de armas y artículos de camping, se convirtió en uno de los más significativos.
No sólo por esos alrededor de 38.000 pesos que, entre cheques y dinero en efectivo, los autores de este hecho se apoderaron, sino también -y tal vez aquí el factor más preocupante de lo que fue ese ilícito- porque fueron sustraídas varias armas de fuego.
En el marco de la investigación penal iniciada, existen varias versiones sobre las que se han ido trazando diferentes pistas. Pero hasta el momento parece que no hay novedades en cuanto a los autores de este importante robo.
Según lo que ayer, en diálogo con este diario, señaló Alfredo Dussio, el propietario del negocio ubicado en una de las esquinas de Avenida Perón y Arenales, los investigadores le han dicho que todo apunta a que serían de Azul los responsables de este hecho. Todavía ayer, según declaró el comerciante de 62 años de edad, se estaba evaluando en el local todo lo que los delincuentes se llevaron. “Más o menos sabemos que en dinero y cheques fueron unos 38.000 pesos aproximadamente. Fue más dinero que cheques lo que robaron. Pero es un cálculo estimativo el que estoy haciendo, porque justo había hecho una operación y no habíamos contabilizado todo”, reveló.
“Pero lo más grave -siguió diciendo Dussio- fueron las sustracciones de las armas de fuego”. Fueron un total de entre ocho y diez las que los delincuentes se llevaron en el marco de este robo. Todas de puño, entre lo sustraído figuraron armas nuevas y otras que “teníamos reparando en nuestro taller”, indicó. “Las armas que nosotros llamamos de hombro, digamos por ejemplo los fusiles, las habían preparado también como para llevárselas. Pero no pudieron. A Dios gracias, porque son las armas más caras”.
“Todos los santos días pongo la alarma, pero ese día no la puse”, dijo ayer Alfredo Dussio, el dueño de “Makena”.
A plena luz del día
El lunes pasado, Alfredo Dussio estaba en el local con un proveedor amigo. Con ese hombre, el propietario de “Makena” se fue del negocio a almorzar cuando era alrededor de la una y cuarto de la tarde.
“Todos los santos días pongo la alarma, pero ese día no la puse. Me acuerdo que él -dijo ayer en alusión a su amigo y proveedor- me preguntó si no ponía la alarma. Y yo le respondí que no. Total, íbamos y veníamos”.
Dussio salió del local dejando su auto estacionado en la puerta, ya que a comer fueron en el vehículo de su amigo. “Fuimos a almorzar al Hotel Blue, en la Mitre. En 41 años que llevo trabajando en el negocio, de día, con el movimiento que había, nunca pensé que podían entrar a robar a esa hora”.
“Después de almorzar, como el día estaba lindo, me vine caminando del restaurante a mi casa, a pesar de que mi amigo me quiso traer. Si él hubiera insistido para traerme, yo habría vuelto al negocio a buscar el auto y me habría encontrado con los ladrones adentro. Pero, gracias a Dios, que eso no pasó. Más que nada porque no sé cómo hubiesen reaccionado ellos”.
A Dussio le avisaron ese mismo lunes, cuando era alrededor de la hora 14.45 y estaba en su casa descansando, sobre lo que instantes antes había ocurrido en su local. “Me avisaron que habían hecho un agujero en la puerta. Cuando vine encontré todo el desorden, con la caja registradora tirada, dada vuelta, al igual que el escritorio donde estaban guardados el dinero y los cheques”.
Cuando llegó, observó que el panel inferior de una de las puertas del comercio estaba destrozada y que en el interior del negocio había un gran desorden como producto de lo que fue ese robo de dinero, cheques y armas de fuego. Según contó ayer, cree que fueron al menos dos sujetos los que cometieron este episodio delictivo. También, que no necesitaron más que un bolso donde meter las armas, la plata y los cheques para apropiarse ilegítimamente de lo que fue el botín de este robo.
El dinero y los cheques estaban guardados en el cajón de un escritorio. Y los ladrones, en medio del gran desorden que provocaron, alcanzaron a violentar también una caja de seguridad, aunque finalmente no pudieron abrirla.
Otro aspecto que quedó en evidencia en torno a lo que fue este robo se relacionó con que los delincuentes sólo buscaron dinero y las armas, “porque artículos de camping no se llevaron ninguno”, dijo ayer Dussio.
“Ahora estamos tratando que la gente pueda aportar algún dato que sirva para la investigación. El dinero ya fue, no me interesa. Pero lo importante es que esas armas que robaron no ingresen a un circuito que ocasione inconvenientes. Por ahí, tan sólo con un dato, esto puede esclarecerse”, comentó también ayer el comerciante.
Varias versiones
Las versiones, referidas por él de diferentes pistas que han ido surgiendo, señalan que una pareja habría sido vista en la esquina del local cuando el robo se produjo y que otros testigos observaron a un sujeto que caminaba de manera sospechosa desde la esquina hasta la puerta del negocio. Y se habla también de la presencia de un automóvil estacionado frente al local mientras el hecho se cometía.
Pero son sólo versiones, ya que -al menos oficialmente no ha trascendido- no se cuentan al parecer con datos más concretos sobre quiénes fueron los autores de este robo, más allá de que las sospechas apuntan a que habrían sido personas domiciliadas en esta ciudad.
Con 41 años de actividad en este comercio, para Alfredo Dussio el robo del lunes pasado fue “el más importante que he sufrido”.
Más allá de lo material, el hombre siente que este episodio delictivo ha sido para él “un golpe duro a mi intimidad”.
“Igual, yo le voy a seguir metiendo el pecho al trabajo como siempre lo hice. Como buen vasco que soy, esto no me va a doblegar y voy a seguir trabajando. No sé si con esto que pasó ahora no me dieron más fuerzas para seguir”, sostuvo ayer en otro tramo de la charla mantenida con este diario.
En medio de todo eso, Dussio rescató “la solidaridad de la gente, que fue lo más importante que me sucedió. Todavía hoy llueven las llamadas de los amigos, diciéndome si necesito dinero o cualquier otra cosa. Eso es lo que más rescato”.
Por último, declaró: “Esperemos que si encuentran a alguien no pase lo que estamos acostumbrados a escuchar y a ver, eso que dice que van a tardar menos en salir ellos que yo en ir a declarar”.
EL DATO:
“Según los peritos de la Policía Científica, los ladrones actuaron con guantes. Si bien se tomaron algunas huellas, aparentemente y por lo que ellos dicen, usaron guantes”, refirió ayer también el comerciante Alfredo Dussio.
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