SAENZ PEÑA (Agencia) - Los fines de semana, las salas y pasillos del hospital 4 de Junio están abarrotados de gente que asiste de improviso por algún tipo de accidente que tuvieron sus familiares.
Por esta razón, desde ese nosocomio se hizo un llamado de atención a fin de luchar para frenar esta negra estadística. La inconciencia de muchos ciudadanos al momento de conducir un moto rodado implica para la salud pública un gasto promedio de ocho mil pesos por cada accidentado, erogación que podría ser destinada a mejorar los servicios. Largas noches de fines de semana, vacaciones, calor, fiestas, alcohol, vehículos y falta de conciencia son los ingredientes que se necesitan para que los accidentes de tránsito sigan siendo el motivo por el que puede colapsar el sistema de guardias de un hospital público.
Carlos Navarrete, como uno de los responsables de la dirección del principal hospital del interior provincial, se pregunta “de qué sirve tener el mejor servicio con más camas de terapia intensiva, tomógrafo y profesionales si solamente se trabajará para recibir a los heridos de accidentes de tránsito”. “Si existiera conciencia, el ciudadano debería entender que el hospital no puede abocar tantos recursos humanos y económicos a atender situaciones que se podrían evitar solamente con el respeto a las normas de tránsito”, remarca.
“Como pasa en toda la temática de salud, la mayor parte de la responsabilidad es nuestra, de la ciudadanía, porque aunque la institución ponga todo el esfuerzo disponiendo de personal e infraestructura, si del otro lado no somos responsables los elevados porcentajes de accidentes de tránsito no van a disminuir”, entiende.
El problema debería entenderse que es de todos, porque aun el ciudadano responsable debería exigir al irresponsable que cambie su conducta. Sucede que por cada vecino que transgreda las normas de seguridad vial y termine generando un accidente pagan todos, porque el que debe socorrer al accidentado es el sistema de Salud Pública.
El costo de atención es alto: un paciente con traumatismo de cráneo por un accidente de tránsito significa una erogación promedio de ocho mil pesos.
Imprudencia voluntaria
En este sentido, añade el codirector del hospital 4 de Junio que “el ochenta por ciento de los siniestros viales son la consecuencia de la imprudencia y la desobediencia a las normas de tránsito, sumando gravedad la falta de uso de las medidas de seguridad como el casco o el cinturón”.
El profesional de la salud, que diariamente observa las consecuencias de las actitudes desaprensivas, asegura que “de nada va a valer que tengamos miles de policías en las calles si el ciudadano por voluntad propia no modifica su comportamiento”.
“La responsabilidad en la conducta individual, en el comportamiento que tengamos como ciudadanos es lo único que va a cambiar el lamentable parte diario de accidentes de tránsito, en muchos casos con desenlace fatal”, considera Navarrete.
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