Grave denuncia contra SOEME: “Me bajaron a los golpes y me tiraron en la vereda”, dijo Zappitelli

El ex secretario de Organización de la provincia de Buenos Aires, que también fuera titular a nivel nacional del área de Prensa y Propaganda, Zenón Zappitelli, dialogó con REALPOLITIK para denunciar públicamente que fue golpeado por custodios de Marcelo Balcedo y expulsado violentamente del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación.
RP.- ¿Qué labor desarrollabas en SOEME?

Yo en SOEME era secretario de Organización en la provincia de Buenos Aires y, por un congreso nacional del 18 de diciembre de 2009, estoy designado secretario de Prensa y Propaganda a nivel nacional.

RP.- ¿Cuál fue el inconveniente?

El inconveniente grave que desencadenó este hecho fue que me opuse terminantemente a la afiliación compulsiva de 8 mil compañeros, en los que se los adhería a un código que ellos no querían, que es el código 1831 farmacia.

RP.- ¿Qué implicaba eso?

Y eso implicaba un descuento de más de100 pesos por mes de cada compañero que no lo quería pagar. Quizá muchos compañeros tenían a su cónyuge con una obra social que la tenía a cargo y no necesitaba nuestro servicio, y de hecho no lo habían pedido.

Le hice el planteo a Marcelo Balcedo y se opuso terminantemente. El resto de la comisión directiva no abrió la boca, ninguno de mis compañeros apoyó mi moción y tampoco apoyó mi denuncia.

RP.- Te han dejado solo. A partir de ahí, ¿qué fue lo que ocurrió?

Bueno, el día 17 de febrero de este año le planteo el caso a Marcelo Balcedo, me dice que yo no soy quien para decidir tal o cual cosa y que, por lo tanto, no se iba a volver ni un centímetro atrás.

Me fui enojado, tuvimos algunos cruces de palabras y al día siguiente concurro como habitualmente lo hacía todos los días a desempeñar mi trabajo en mi oficina. Allí dos personas que son de seguridad me dicen que por orden de Marcelo Balcedo no puedo ingresar. Yo, como dirigente de la institución, ingresé de todas formas y a los diez minutos entraron a mi oficina y empezaron a increparme diciéndome que me tenía que ir, que me iban a sacar.

Por supuesto que yo me quedé sentado allí, haciendo mi trabajo. Lo llamé al secretario General don Antonio Salcedo, me pidió que le pasara con los patovicas y una vez que hablaron con Antonio estos custodios se retiraron.

A la hora y media viene el secretario de Marcelo Balcedo, que se llama Mauricio Yebra, diciéndome que me tenía que ir sí o sí, porque de lo contrario me iban a sacar vivo o muerto. Muerto no me sacaron, me sacaron desmayado, me bajaron a los golpes y me tiraron en la vereda delante de un patrullero.

RP.- ¿Actualmente cómo es tu situación?

No puedo entrar al gremio, esta gente me desafilió de SOEME y hay un hecho más grave aún: mi señora no participa de la vida activa del gremio, no tiene ningún cargo, ni nada por el estilo y también la desafilian.

Mi señora se encuentra en un proceso de transplante de hígado, ellos muy bien lo saben, y me hicieron un abandono de persona porque perdí la cobertura del coseguro, eso fue lo más dañino para mí.

RP.- ¿Has hecho la denuncia a algún estamento policial?

Hice la denuncia a la policía, la fiscalía, el ministerio de Trabajo. He cumplimentado todos los pedidos del ministerio de Trabajo, que son muy excesivos hacia mí y no sé hacia la otra parte.

Tengo toda la documentación, donde se ve que ni siquiera Marcelo Balcedo estaba en el país cuando hubo elecciones en el gremio, porque estaba prófugo de la Justicia y es extraño que patovicas por orden de él me saquen desmayado.

Seguiré intentando por el lado de la ley, esto siempre fue por defender los intereses de los afiliados de alguna manera. No le quepa la menor duda, me opuse tenazmente a este descuento compulsivo, porque sé que hay compañeros que necesitan esos 100 ó 150 pesos que se les descuentan.

Yo siempre digo que mi dignidad no tiene precio y si algún día la tengo que vender, el precio se lo voy a poner yo y no Marcelo Balcedo ni nadie. Y actualmente la comisión directiva de SOEME, por acción y omisión, es responsable de los descuentos compulsivos que se le hacen al personal.

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