Un tema que comenzó con grandes anuncios y termina con intrigas subrayadas por millones.
LA MAÑANA señalaba el 20 de abril pasado la demora en la puesta en marcha del servicio en su primera etapa (anunciada para noviembre de 2011), que contemplaba las ciudades de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y San Francisco. Y publicaba declaraciones del titular de una de las empresas asociadas para ejecutar los trabajos, Carlos Galander, quien reconocía “cuestiones técnicas que se van interponiendo en la ejecución de la obra”.
Al detallar esos problemas, Galander dijo al periodista de este medio: “Nos encontramos por ejemplo con postes de Epec en los que no hay energía durante el día porque funcionan con fotocélulas. Entonces tenemos que llevar energía para el resto de la jornada... Otros postes son de Cablevisión...”.
Era una verdad a medias o una media mentira... (¿Quién podría aprobar un proyecto tan costoso, que no contemplara cuestiones básicas?).
Osvaldo Simone, el mismísimo titular de la Epec, intermediaría en el negocio, acaba de reconocer que será imposible llevar Internet gratis a más de 3 millones de cordobeses. Y además ha revelado otra parte de la verdad: “Las demoras se debieron a problemas del software que Motorola provee a la Unión Transitoria de Empresas” formada por Galander SA e IR Comunicaciones.
A decir de ingenieros que conocieron de cerca el sueño schiarettista, lo que en verdad sucedió y sucede y será muy difícil de solucionar para que al menos los vecinos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y San Francisco dispongan de Wi-Fi gratuito, es que “los equipos de Motorola no son reconocidos desde el centro de control de los nodos de conectividad, que funciona en avenida Richieri 3.850”.
En este punto inicial de la red, los equipos que se colocaron son de la marca Alva, de origen israelí. Desde allí se hizo la fase de transporte a los llamados subnodos y desde aquí se debía enlazar con los puntos de acceso (access point), muy similares a los que se instalan en los hogares cuando alguien contrata acceso a Internet privado. En el caso del sistema que debía ser público, estos equipos están generalmente ubicados en los mencionados postes de alumbrado público y son, efectivamente, de la marca estadounidense Motorola.
Semejante entramado “necesariamente debe pasar por una larga fase de laboratorio, pero los tiempos políticos que se manejaban no permitieron experimentar”, explicaron a este diario los especialistas.
“Los equipos Motorola inexplicablemente pierden el contacto con el nodo central y la comunicación que se estaba ejecutando se corta. Cuando un vecino pretende conectarse, el access point pide ingreso y el nodo central se lo deniega”, refirieron.
¿La solución? “Desde la base es imposible volver a identificarlos. Habría que ir con un camión grúa, poste por poste, en una tarea de meses, tal vez de años..., aunque aún así...”, deslizaron.


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