Todo influye en el contexto actual. La provincia espera definiciones largamente anunciadas, que podrían concretarse antes de las Primarias. La interna del MPN, con algo de comedia. El rol importante de Farizano, casi una paradoja
En Neuquén la ya crónica escasez de combustibles es inexorablemente conectada con la cuestión de los precios de los hidrocarburos. A ese estado va por las circunstancias mismas (hay relación entre escasez y precio), pero también porque es una baza que puede jugar legítimamente el gobierno provincial, obteniendo así una mayor masa crítica para un reclamo que obsesivamente, en tono menor y mayor, repite el MPN desde el 2003 a la fecha.
Así es posible que se aproveche con gran fuerza lo que sería el anuncio de la adjudicación para comenzar efectivamente con la construcción de la represa Chihuido I. El anuncio podría ser antes de las primarias del 14 de agosto, se dijo en estos días. Las primarias son muy importantes para el proyecto de reelección de Cristina Fernández, porque el oficialismo nacional estima que servirán para levantar mucho el ánimo después de las sucesivas derrotas distritales.
La valoración que se hace, con bastante sentido común, es que ese “testeo” previo a las elecciones del 23 servirán como una encuesta pública que mostrará la ventaja de Cristina sobre el resto.
El fuerte interés de los candidatos del MPN al Congreso, para convocar a la participación en estas inaugurales primarias obligatorias, tiene que ver también un poco con esa promesa que sobrevuela aun sin llegar al público, de que se haría realidad el primer paso efectivo para Chihuido. Esto generaría un impacto tremendo, que el gobierno de Sapag aprovecharía para todo, incluso para alentar una posible victoria en el distrito capitalino el próximo 23 de octubre.
El contexto electoral interno en el MPN está lleno de novedades que demoran en concretarse. Es una pulseada en la que los distintos participantes apuestan un posicionamiento que ya parece fatalmente determinado, a tal punto que hay quienes se preguntan para qué hacer las elecciones, si todo podría resolverse con la mera aplicación de ese mecanismo anticipador cada vez más usado que son las encuestas.
Nada. No se hará así. Dicen que cuanto mucho, se probará a ver si el pedido de Jorge Sapag de desarmar la trilogía que dice comulgar directamente en la fuente familiar-gubernamental (Laffitte-Silva-Reina) puede resumirse, como el misterio de la Santa Trinidad, en uno.
Es una fuerte pelea por persistir y avanzar, aunque no sea en la prosperidad de la candidatura, en un mejor posicionamiento con vistas a los cambios que inevitablemente generará una nueva versión de Sapag para el segundo período que comenzará en diciembre.
Lo cierto es que se dice un poco de verdad y otro mucho de mentira. Las encuestas circulan como admoniciones desde el púlpito. Los porcentajes varían según sea la fuente que informa. Así, para algunos José Brillo le lleva por lo menos 20 puntos de distancia al resto. Otros reducen esa diferencia a 10. Esto no es solo a los efectos decorativos o psicológicos. También sirve para posicionar a los negociadores, que fundamentalmente pugnan porque haya una bendición (aunque más no sea íntima) para algunos de los que pueden sintetizar y eventualmente competir con el mejor posicionado.
Es que el MPN sabe que si un candidato de este partido gana los comicios en capital, quedará muy bien ubicado para disputar la candidatura mayor de la provincia en 2015, cuando la fórmula ahora gobernante llegue al final de las habilitaciones constitucionales, cuando quede bloqueado cualquier intento de re-reelección, que solo sería posible volviendo a cambiar la constitución, algo que a priori sería políticamente inviable, ya que no convendría a los intereses de la renovación del MPN y mucho menos a los que se preparan para conquistar el preciado trono desde los partidos de la oposición.
Dicen que Marcos Silva podría sentarse con Rodolfo Laffite en los próximos días, y evaluar entre ambos si uno de los dos resigna para potenciar al otro. ¿Y Zulma Reina? Hasta ahora no ha dado señales de avenirse a esa posibilidad de discutir una “bajada”. Es la última que se lanzó, y está en plena etapa de instalarse, haciendo profusas menciones a su pasado, que incluye algo que ninguno de sus contendientes puede mostrar: seis meses de gobierno municipal, cuando suplió al intendente en el período 1995-99, siendo presidenta del Concejo Deliberante.
En fin, también llega el momento de las decisiones para Martín Farizano, definición que a su vez involucrará al radicalismo, al lanzado candidato Néstor Burgos, e indirectamente a Horacio Quiroga, que prepara su lanzamiento mirando con el rabillo del ojo lo que sucede en su partido (pues sigue siendo radical, pese a alentar al Nuevo Compromiso Neuquino, que será su herramienta).
También influirá en lo que hará UNE con Mariano Mansilla, y Darío Martínez con medio PJ detrás.
Decidirá Farizano. El hombre tiene ese poder todavía, pese a la fuerte derrota sufrida el 12 de junio. Curioso ejemplo de cómo alguien que ha sido debilitado, adquiere desde esa debilidad una innegable fortaleza.




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