El día amaneció demasiado gris como para que la mentada “gran rateada de Santa Rosa” pudiera ser un éxito. Y así fue: el parque Oliver no juntó muchedumbres ni nada por el estilo. La idea -copiada- de concretar en la capital pampeana una movida similar a la que se registró -aunque con éxito- en Mendoza se diluyó prontamente.
El llamado a faltar al colegio y sumarse a un encuentro recreativo-artístico en el Oliver cosechó apenas una decena de presencias entusiastas.
En los establecimientos educativos no hubo un nivel extraordinario de ausencias, pese a que en Facebook la propuesta de ausentarse de clases había cosechado más de 2.000 adhesiones.
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