Cada mendocino produce un kilo y medio de basura electrónica por año, un kilo menos que el promedio nacional.
De los estudios de mercado que realizó Nallim al momento de montar Reciclarg, se desprende que los mendocinos producimos un kilo y medio de basura electrónica por año, un kilo menos que el promedio nacional.
Por el momento, Reciclarg se encarga de recolectar y reacondicionar o desarmar productos de la línea gris: equipos informáticos (teclados, CPU y mouses) y teléfonos celulares.
Así, la empresa recolecta el e-waste y lo lleva al depósito. "Allí separamos en partes los componentes, los valorizamos, y vuelven al mercado como distintos productos, a recicladoras de plásticos o a metalúrgicas, entre otras. Los circuitos impresos se exportan al exterior porque necesitan un tratamiento en un horno especial que los funde, que no está disponible en Argentina", explicó Nallim.
Cambio de hábito
El responsable de Reciclarg aclaró: "Tenemos un gran problema cultural, porque muchos empresarios a los que he visitado alguna vez me han querido vender sus computadoras obsoletas. Las tienen tiradas en un galpón, y prefieren contratar un contenedor y sacarlas a la vereda para que los carreteleros se lleven lo que quieran. Entonces, no hay conciencia de que esto, en definitiva, es una manera de cuidar el medio ambiente".
Y agregó: "A la gente común y corriente también le pasa lo mismo. Dice: ‘Gasté $3.000 en esta PC; no la voy a tirar, la vendo’. Así, no es rentable".
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