Un gran paso para fortalecer la integración y alejar el default

La decisión del Tribunal Constitucional alemán (TCF) constituye un paso histórico en la construcción europea que, además, abre claras perspectivas de apaciguamiento en la crisis del euro.
También representa un estrepitoso fracaso para aquellos que, tanto en Alemania como en el resto de Europa, esperaban que ese organismo pusiera freno a la política de salvataje del euro, que muchos juzgan peligrosa para las finanzas alemanas, para el bloque y para el mundo.

Los jueces alemanes rechazaron las denuncias presentadas por los 37.000 euroescépticos -incluidos algunos diputados conservadores de la Unión demócrata-cristiana (CDU-CSU), de la canciller Angela Merkel- y confirmaron que los textos que establecen la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el Pacto de Disciplina Presupuestaria son conformes a la Constitución del país.

A partir de ahora, el presidente alemán, Joachim Gauck, puede firmar esas leyes que ya habían sido aprobados por las regiones y por los diputados federales.

Esta decisión histórica, sumada al reciente anuncio del Banco Central Europeo (BCE) de comprar deuda de los países de la eurozona -bajo ciertas condiciones y en forma ilimitada- "representa un paso decisivo hacia la resolución de la crisis del euro", afirman los expertos del departamento de investigación económica del banco francés BNP-Paribas.

Si bien el dictamen de la mayor instancia jurídica de Alemania está sometido a dos condiciones -que la participación alemana al MEDE no exceda los 190.000 millones y que todo aumento de esa cifra requiera la aprobación de las dos cámaras del Parlamento-, con su decisión, los jueces del Tribunal Constitucional volvieron a hacer progresar la integración europea.

El acto fundador de ese principio fue la aceptación del Tratado de Maastricht de 1993, que establece que la soberanía de Alemania sólo puede realizarse en el marco de la Unión Europea (UE). Por esa razón, es absurda la hipótesis de que Alemania abandone la UE. Desde entonces, el TCF siempre acompañó -a veces con reservas- la construcción del bloque.

Ahora, gracias a esa decisión que muchos europeos esperaban con impaciencia, los 17 países de la zona euro contarán a partir de octubre con un mecanismo de ayuda que alejará el fantasma del default.

El MEDE es un fondo de ayuda permanente a aquellos países que lo necesiten, a condición de que hayan ratificado el Pacto de Disciplina Presupuestaria. Bajo la supervisión del BCE, reemplazará al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), una estructura similar, pero temporaria.

A pedido de los Estados, el MEDE diseñará programas de ayuda preventivos, podrá obtener dinero en los mercados a tasas ventajosas, pero también comprar obligaciones soberanas (directamente a los países o indirectamente en el mercado secundario) a fin de hacer bajar las tasas de interés que pesan sobre el reembolso de esos bonos.

Por fin, podrá recapitalizar directamente a los bancos en dificultad, aunque sólo a partir del momento en que Europa se haya dotado de una autoridad única de supervisión del sector bancario. De esta forma, España conseguirá reestructurar su sistema financiero sin aumentar su deuda. Madrid debería, en todo caso, solicitar la financiación combinada del MEDE y del BCE.

La capacidad de préstamo del nuevo mecanismo será de 500.000 millones de euros. A los que hay que agregar los 200.000 millones de euros ya prometidos por el FEEF a Irlanda y a Portugal. Las decisiones serán tomadas por mayoría calificada de 85%. Pero Alemania, que tendrá 20% de esos votos, dispone de un derecho a veto.

El caso alemán muestra las enormes complejidades del proceso de integración europeo, que conduce a inevitables choques entre derechos nacionales y comunitarios, pero también a transferencias de soberanía cada vez más importantes y no necesariamente previstas en las Constituciones nacionales.

HOLANDA: TRIUNFO DE EUROPEÍSTAS EN LAS ELECCIONES

En unas elecciones consideradas como un termómetro del sentimiento sobre la política económica de la Unión Europea, los liberales aventajaban por poco a los laboristas en los comicios legislativos celebrados ayer en Holanda, mientras que la extrema derecha antieuropeísta de Geert Wilders caía en picada, según los resultados de un recuento parcial.

Los liberales de derecha del primer ministro interino Mark Rutte habrían obtenido 44 de las 150 bancas, seguidos por los laboristas, con 40.

De confirmarse la nueva distribución del Parlamento, liberales y laboristas podrían formar una coalición sin necesidad de otros partidos. Así, lo más probable es que Rutte, que asumió en 2010, sea confirmado en el cargo. Su partido es un firme aliado de Alemania en el estricto respeto de la disciplina fiscal comunitaria.

Holanda es uno de los pocos países del continente que conserva la calificación de crédito "AAA" por su cumplimiento de las normas europeas..

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