La Costanera de ciudad de La Banda pasó de ser la gran obra anhelada por los bandeños, a un monumento de la desolación que nadie usa y donde reinan basurales y la contaminación.
Lejos quedaron aquellos días de a fines de julio del 2010, cuando se celebraba la inauguración de lo que hoy es una de las obras más decepcionantes que se vieron en la ciudad de La Banda.
A dos años y medio de su creación, la costanera de la “cuna de poetas y cantores” presenta un abandono que impacta.
Un recorrido a través de la misma deja en claro que lo que se presentaba como la gran obra histórica para la ciudad, hoy es un enorme monumento a la desolación.
En el olvido
La nueva obra costanera de La Banda, que implicaba una inversión inicial del Gobierno Nacional de $16,5 millones, se presentaba como la gran solución que permitiría evitar las recurrentes inundaciones que sufrían los barrios de la zona ribereña como La Isla y Salta Prolongación, además de brindar un camino costero que se presumía como “el paseo más importante de la ciudad, permitiendo beneficiar así a los 130.000 habitantes de La Banda”.
Al poco tiempo, el intendente Héctor Ruiz realizó un nuevo pedido a la presidenta para que le otorgara fondos con el fin de hacer una ampliación de 400 metros de la costanera, en un sector desprotegido en la primera parte de la obra. Esto terminó de definir un costo total de obra de unos 19 millones.
“Estamos muy satisfechos por el funcionamiento de la Costanera que está perfecto, toda la parte que se ha construido está funcionando muy bien; estamos muy felices pues es la obra más importante de La Banda ya que asegura la vida de la gente, nos cuida de inundaciones y nos proyecta hacia el futuro con el desarrollo urbanístico de todo este sector ribereño” había manifestado en esa oportunidad el intendente Ruiz.
Hoy, todos esos anhelos chocan con una realidad de olvido y desamparo. Un recorrido iniciado desde el sector cercano al puente Carretero, ya preanuncia lo que se puede ver en todo lo largo de la obra.
La entrada por el barrio Río Dulce sigue careciendo de un ingreso apropiado, una bajada sin pavimentar y que ya se encuentra invadida por la maleza, no parece ser el apropiado comienzo de tamaña obra urbanística.
Mientras se anunciaba el comienzo de la construcción de esta costanera, se informó que varios de los vecinos que vivían en ese sector iban a ser reubicados. Hoy se ven las casas humildes diseminadas al costado de la obra, sin ningún otro avance que signifique una mejora en su estándar de vida.
Más adelante comienzas a diseminarse basurales en franco crecimiento. Estos focos infecciosos ya están tomando la vera del río, convirtiéndose en contaminantes locales del principal afluente de la provincia, sin dejar de tener en cuenta que pocos metros adelante, los santiagueños utilizan este sector como un balneario. El olor a descomposición que reina en la zona hace casi imposible el traslado por la costanera, que más adelante desnuda una de las falencias más devastadoras.
Se trata de la destrucción de la obra en sectores donde jamás se hizo el mantenimiento adecuado. El paso de las aguas en estos años, han socavado la base donde se colocaron los pilotes que debían contener la crecida de las aguas. El desmoronamiento de gran parte de la obra ya es una realidad y si la falta de manutención se sigue perpetuando en el tiempo, todo hace presuponer que lo que debía actuar como defensa pronto será consumida por el propio río.
A todo esto se suma la invasión de la maleza en contraposición con la sequedad de las palmeras que adornaban el margen de la obra.
Poco queda del proyecto original. Nada hace presuponer que el futuro negro que esta obra muestra hoy, se vaya a torcer. Quedarán seguramente los restos de lo que debió ser la gran obra para los bandeños, como las ruinas de una mala administración y el olvido de los funcionarios que deben responder a sus representados.

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