San Juan.- Con la creación de la Comisión Evaluadora y Revisora de Convenios para evitar la doble imposición, en el mes de marzo pasado se generaron una serie de temores que se produjeron del otro lado de la cordillera. De esto se desprende que podría existir algún tipo de retraso en el proyecto binacional.
La AFIP y el Servicio de Impuestos Internos chileno (SII) acordaron que el tratado de integración y complementación minera estipula que la tributación quedó afectada a una comisión administradora, constituida en julio de 2001. Con ello se produce un problema de lectura institucional jurídico pues se podría estar pensando en algún tipo de cambio en las reglas de juego y con ello habría muchos problemas para el emprendimiento minero.
De acuerdo a lo que se estipula en diario La Nación según un protocolo adicional, firmado en 2004, “las mercancías nacionales o nacionalizadas de una u otra parte que ingresen en el área de operaciones o salgan de la misma no estarán afectas al pago de los derechos, impuestos, gravámenes y recargos de orden aduanero o tributario que pudieran afectar la destinación aduanera respectiva, siempre y cuando ese ingreso y salida se efectúe por el mismo territorio”. Esto sería en principio el punto de partida para las discusiones.
También se señala que ante cualquier problema tributario vinculado al impuesto a la renta o a las ganancias en cada parte, la comisión administradora del tratado sometería los conflictos a las autoridades competentes, a fin de que éstas resuelvan el curso de acción. Las dudas apuntan hoy a cómo se resolverá finalmente la fiscalización de la doble tributación, la que requeriría -según fuentes de Hacienda en Chile- de agentes en terreno, tanto de la AFIP como del SII chileno. El problema es que se burocratice y con ello las idas y vueltas sean eternas en vez de solucionar un problema.
Respecto a la empresa Barrick Gold, que mantiene en firme el inicio de operaciones para 2013, también ha comenzado a dudar sobre el cumplimiento de tales plazos, pese a que anunció el inicio del pre-strip del proyecto para el tercer trimestre de este año, con un alza de entre el 10 y el 20% en los costos presupuestados, hasta un valor final de entre 3300 y 3600 millones de dólares.
Tal aumento, según la empresa, responde a la “alta inflación, particularmente en la Argentina”, además de la apreciación del peso chileno y el encarecimiento de la mano de obra y las commodities , entre otros factores.
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