La investigadora del Conicet brindará dos conferencias en Ushuaia, una a las 17 en la Escuela Kayú Chénèn sobre política universitaria, y la otra a las 20 sobre el Bicentenario Argentino en el marco de la inauguración de la VIII Semana de la Ciencia en el CADIC. Antes dialogó con EDFM sobre el significado de los 200 años de la Patria.
Girbal hablará a las 17 en la Escuela Especial Kayú Chénèn, sobre "Un modelo de Universidad funcional para la sociedad del conocimiento. Ciencia, tecnología y docencia universitaria", en un evento organizado por la Delegación Zonal Ushuaia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Por su parte a las 20 se referirá al Bicentenario Argentino en una de las exposiciones que servirán de apertura a la VIII Semana de la Ciencia en el CADIC.
Especialmente invitada para esa disertación, Girbal se referirá a los "Logros y deudas de una Nación frente al bicentenario. Una perspectiva histórica", como un modo de celebrar el Bicentenario trascendiendo los localismos y preguntándose por la conformación y transformación de la Nación.
"Estas fechas especiales como el Bicentenario siempre implican balances. Nos proponemos entonces repasar los logros y las deudas del país al cabo de este período y desde una perspectiva histórica", explicó la investigadora en diálogo con EDFM.
EDFM: Resulta un factor común decir que 200 años no es tanto tiempo en términos históricos. ¿Concuerda con ese concepto?
Nemí Girbal: No es tanto si uno lo mira con la visión europea. O si uno se olvida del pasado indígena o autóctono. Si uno considera que ese desierto no era desierto, el planteo cambia. Toda América Latina tiene una historia más joven si uno la pondera respecto de Europa. Mucho más si la compara con el mundo oriental. Pero en verdad me parece que nuestra historia puede ser poca y mucha a la vez. Los argentinos nos caracterizamos por hacer muchas cosas, no siempre bien. Y nos las ingeniamos para anotar logros y para tener presente las deudas.
EDFM: ¿Cuáles acontecimientos de la vida de nuestro país le parecen emblemáticos o fundamentales para su historia?
N.G.: La gran idea fuerza del siglo IXX es la construcción de una Nación. Uno no puede entender las luchas por la independencia, ni siquiera la conformación de los territorios nacionales o el alcance de las fronteras, si no tiene en cuenta esa idea rectora. La completa, hacia 1880, la creación de un Estado nacional. También me parece que el centenario obligó a un balance. Y los años 30 también. Yo mencionaría incluso los años 50 si uno nombra al peronismo exitoso hasta el año '49. Por otro lado están los golpes militares que rompieron la estructura institucional.
EDFM: ¿Qué rol jugaron entonces en la historia esos golpes de estado?
N.G.: Terminaron por no permitir la reconstrucción de una hegemonía y por supuesto dejaron su huella en tanto la Constitución fue eclipsada. Esencialmente creo que los golpes de 1966 y 1976 los militares comenzaron a tener un rol importante en la economía y con el empresariado vinculado al capital externo. Todo ello fue limando las posibilidades de tener un sistema republicano, auténticamente representativo y por supuesto generaron una democracia inexistente.
EDFM: ¿Nos debemos como sociedad algún tipo de autocrítica por actitudes contradictorias a lo largo de la historia, como por ejemplo el respaldo al Golpe de Estado del '76 o a la Guerra de Malvinas?
N.G.: Si uno piensa en hechos europeos, también ha ocurrido que llevó mucho tiempo hacer un duelo. También es cierto que no todos transitaron el país de la misma manera. Por ejemplo durante el Golpe hubo un exilio interno pero también un exilio interno. En definitiva, siempre nos debemos una autocrítica, especialmente por haber creído que las soluciones dependían de una persona o un grupo de ellas que nos sacara de la circunstancia en la que estábamos, en lugar de darnos cuenta que éramos nosotros mismos quienes debíamos superar esa circunstancia.
EDFM: ¿Qué valores hay que rescatar de los hombres de Mayo?
N.G.: Ellos tomaron la decisión de oponerse a un hombre fuerte como era Napoleón. Es obvio que primero no pensaban en la independencia, pero allí sentaron las bases para no dejarse manipular. Yo creo que sobre todo debe destacarse su compromiso para involucrarse con un proceso revolucionario que iba a conducir a esa ansiada independencia. Cada uno colaboró desde su perspectiva. Basta pensar que un comerciante como Belgrano, con su vida resuelta y estando enfermo, realizó tamaños trayectos hasta el norte del país improvisándose militar, para entender el compromiso que se había puesto en juego en ese momento.
EDFM: ¿Podría mencionar un gran logro pero también una gran deuda del país en este Bicentenario?
N.G.: El gran logro es haber constituido una Nación y un Estado. La gran deuda es con la sociedad argentina. Un país productor de alimentos no se puede dar el lujo de concentrar el ingreso en unos pocos y a la vez tener desnutrición y no muy buenas condiciones habitacionales. Otra gran deuda es la cuestión del trabajo, que forma parte de la dignidad del hombre y desde luego la educación, acerca de la cual todo lo que se haga será bienvenido
Comentá la nota