Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias de hoy representan una experiencia inédita para el país, pero especialmente para Chubut. Aunque ningún partido político elija a su presidente -hay que decir en ese sentido que la oportunidad que brindó la ley fue desaprovechada- estas primarias servirán para saber dónde está parado cada uno, cómo está el termómetro político y social de Chubut, y de la Argentina, y cuánto han calado en la sociedad provincial las sucesivas divisiones e idas y vueltas en el peronismo. Visto así, estas primarias serán una gran interna.
Nadie puede quitarle a Das Neves el mérito de haber llevado Chubut desde situaciones en extremo difíciles, a lo que hoy es, ni la obra que ha hecho, ni la importancia que ha dado a la inclusión e integración provincial. Aquello de que «no hay pueblo chico» es un poco de lo que le falta a una Argentina dependiente de dos o tres commodities, y que concentra el 37,5 por ciento del padrón en sólo una provincia, Buenos Aires.
Votar siempre es importante. Es un acto que trasciende. Es la manera que tenemos de demostrar satisfacción y enojo cívicos, y de proyectar nuestros propios deseos.
El voto de los chubutenses define además cuánto acertaron o cuánto se equivocaron los políticos de la provincia, que han pasado meses casi histéricos desde octubre del año pasado, con una enorme tensión entre las distintas fracciones del peronismo. Y también en la oposición.
¿Hizo bien Das Neves en alejarse del kirchnerismo hace casi tres años? ¿Hicieron bien Martín Buzzi y Gustavo Mac Karthy en dar el salto y separarse del gobierno que los prohijó hasta que ganaron las elecciones? ¿Cuánto recuerdan los chubutenses de la buena imagen y el poder que supo tener el radical Carlos Maestro?
Ninguno de estos interrogantes quedará resuelto definitivamente hoy, porque se trata de unas elecciones primarias. Al peronismo de Das Neves y al radicalismo le servirán para definir diputados nacionales como manda la ley, y para darse una idea clara del mapa electoral provincial y nacional. A la gente, al ciudadano, este voto le servirá para expresarse, para decir, para pedir, para señalar. Sólo eso es ya un motivo de satisfacción civil y de alegría. Más en Chubut, donde no se trata simplemente de unas elecciones más. Se juegan modelos de provincia y de país, aunque hoy sea sólo el «primer tiempo». Aun así, todas éstas son razones más que suficientes para ir y votar.



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