Si hay algo que ha permitido la expansión de las comunicaciones informáticas en estos tiempos en el país, es la factibilidad que tiene el ciudadano de informarse, opinar, acceder a distintas fuentes, participar, interactuar con otros y mil formas más de comunicación.
La opinión de un ciudadano en un sitio Web contra el gobierno de Formosa, activó una investigación policial que puso hoy a esa persona al borde de perder su trabajo.
Es decir, toda opinión contraria al pensamiento de los que gobiernan es hoy puesta bajo estudio, seguimiento y hasta hostigamiento por parte de personas de la administración de Gildo Insfrán.
Esta suerte de Gran Hermano Formoseño, que anda espiando las opiniones de los ciudadanos en las páginas electrónicas, pone al descubierto un entramado de acciones investigativas que no tienen por objeto otra cosa que no sea, saber quienes son los que no comparten el modelo provincial. Muy típico a los gobiernos débiles, que en vez de seducir o demostrar sus logros, tratan de conquistar a sus seguidores en base a “la billetera” o a métodos que producen miedo en la sociedad.
Mientras los grandes robos que han sucedido en Formosa -y hasta crímenes como el del Ing. Covone- siguen impunes, hay personal policial y de áreas específicas del gobierno que se encuentra afectada a realizar relevamientos informáticos de cuantos sitios Web hay en Formosa y hasta de Facebook y Twiter.
Un estado que tiene como prioridad saber quienes son los que no comparten los designios oficiales o que se atreven a opinar en contra de alguna acción de Insfrán y sus funcionarios, linda casi en un gobierno cuasi-policial. Donde las libertad de opinar libremente esta seguida de cerca por un Gran Hermano.
Ese Gran Hermano que lo sabe todo, esos que realizan los llamados "informes socio ambientales" de aquellas personas que son sospechadas de estar en contra del “modelo”, no son más que ejemplos de debilidades de gestión.
Algunos recuerdan al ex ministro de Gobierno Elvio Borrini decir que las filmaciones que realizaba -y aún concretan- personal de civil de la policía en toda marcha de protesta opositora, era al solo fin de preservar la integridad de las personas. Pero se sabe que de esas imágenes solo de extraen las fotos de aquellos que piensan en otro sentido al oficial. Ahora también se vigilan las opiniones en Internet.
Todos bajo la lupa
Una de las acciones que promueve Insfrán y sus ministros es el tendido de una red propia de fibra óptica a lo largo y ancho de toda la provincia a través de la que se buscará interconectar a entes oficiales, escuelas, etc.
Pero atención, ese sistema también corre el riesgo de ser usado con otros fines. Que toda la información que circule por esa red oficial pase por el filtro de vaya a saber que persona en el Estado y que comience a clasificar a los usuarios del sistema como "a favor del modelo", o "en contra del modelo".
De continuar estas acciones institucionales de seguimiento de las opiniones de los ciudadanos pondrá a Formosa en el sitial más oscuro de la realidad Argentina, aquella donde se podría decir del gobierno de Insfrán esta más cerca de las políticas “stronistas” o del régimen cubano, que las de un sistema democrático del siglo XXI.
Multas y ventajas
También fue patético ver a personal de la Municipalidad de Formosa multar a un grupo de militantes cercanos al padre Francisco Nazar por estar distribuyendo folletería del candidato en la vía pública, aduciendo que carecían del permiso comunal para hacerlo.
Pero no solo eso, sino que la policía pidió identificar a los que realizaban la campaña proselitista en la vía pública. Un bochorno que demuestra una vez más que las normas solo se aplica a los que no son oficialistas. Basta con recordar la contravención que les labraron a militantes del ARI, cuando salieron una noche a pintar paredes y pegar afiches.
De un tiempo a esta parte, el intendente De Vido, tuvo una persecución implacable contra los comerciantes o empresas haciéndoles despejar de su frente o de las vías públicas, marquesinas y carteles, que a su miope entender, molestaban la visión de los transeúntes. Por supuesto que a las grandes empresas como Coca Cola, no lo combinó ni siquiera a que levante sus kioscos instalados en plena plaza pública.
Esa contradicción y celo municipal, tampoco se entiende cuando los grandes carteles -pagados vaya a saber con que fondos- de la cara de Gildo Insfrán, Néstor Kirchner y ahora de la presidenta Cristina Fernández, aparecen en veredas, plazas, escuelas y hasta en predios de oficinas públicas. Todo vale para el oficialismo, para el opositor: multas y hostigamiento.
Flaco favor se le hace al sistema democrático este utilización de mecanismos represivos de las libertades públicas, esas libertades que tanto dolor, sangre y sacrificio le costó recuperar a la Argentina pero que al parecer al lagunense, no le importa pisotearlas.



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