La desaprensión arruinó las viejas especies arbóreas.Con gran expectativa y a pesar de haber luchado tanto por su concreción, Beatriz Iñíguez comentó que aún anhela poder mejorar ciertas zonas del barrio.
Es por eso que tiempo atrás presentaron ante las autoridades un interesante proyecto para proteger la flora autóctona del barrio, que en una de sus esquinas se convirtió en un basural.
Tiempo atrás, las más variadas plantaciones de quebracho, tuna, tala, atamishqui, algarrobo y otras especies hacía de la zona un lugar encantador, rodeado de gran belleza natural.
Tala indiscriminada
Según comentó, muchas familias de bajos recursos que no cuentan con gas en sus viviendas, talaron muchos árboles, utilizándolos para leña para su subsistencia.
Beatriz comentó a Nuevo Diario que distintas empresas arrojan cubiertas y escombros varios, creando un gran perjuicio ambiental, por lo que solicitó que un ente controlador pueda erradicar la acumulación de basura existente para mantener la poca flora autóctona vigente.
Mientras tanto, la joven Daiana comentó al Multimedio sobre las intenciones de crear un polideportivo en el barrio, que es el anhelo de más de 25 jóvenes que pretenden crear un espacio de recreación para la juventud.
“Había muchas ganas de trabajar, venían muchos jóvenes interesados en hacerlo. Aún no presentamos el proyecto y necesitamos mucho apoyo porque solos no podemos”, comentó entusiasmada Daiana.
La plazoleta permanece olvidada
Otro reclamo generalizado de los vecinos fue el olvido de la plazoleta José Luis Cabezas, que permanece inmutable y sin la presencia de grandes atractivos.
Como si fuera poco, una plaqueta en honor al fotógrafo que se convirtió en el ícono de los reporteros gráficos de nuestro país, está totalmente descuidada y apenas puede leerse su leyenda.
Además, solicitaron el arreglo de los bancos y acondicionar el espacio para la recreación de la familia y los chicos en la zona.
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