El intendente Juan José Bahillo asumió su segundo mandato, el primero en la historia local por el voto democrático, y lo hizo con un espíritu que tuvo como columna vertebral a una generosa convocatoria “para construir la ciudad que todos queremos”.
Previamente, la titular del HCD, Liliana Ríos, le tomó juramento a Carlos Caballier como viceintendente y seguidamente, en su nuevo rol institucional, se le hizo lo propio a los concejales electos.
A medida que los concejales iban jurando, los miembros del Cuerpo saliente iban cediendo sus bancas, en un cálido simbolismo de continuidad institucional que tiene el Estado.
Una vez que Bahillo prestó juramento, a la fórmula tradicional le agregó “por la memoria y el buen nombre de mi padre”, en alusión a don Alberto Bahillo, fallecido este año.
El discurso repasó la magnitud de la presencia del Estado Municipal en la vida diaria de los vecinos, recordó que el ocho por ciento de los vecinos viven en el centro, el 12 en la zona delimitada por los bulevares y que casi el ochenta por ciento de los gualeguaychuenses tienen sus hogares en los alrededores, “adonde el Municipio tiene la obligación de llegar con servicios de calidad”.
En su discurso hizo un repaso sobre los cuatro años de gestión, agradeció a su equipo de trabajo, el acompañamiento del senador Guillermo Guastavino, al gobernador Sergio Urribarri y al gobierno nacional. En materia de agradecimiento tuvo tres momentos emotivos: cuando referenció a los vecinos por su comprensión; cuando le agradeció a “Pemo” Guastavino por haberlo invitado hace ocho años a ingresar a la política, “porque la política me hizo mejor persona”; y cuando se refirió a su familia, especialmente a su madre y hermanos y a su familia política y de manera personalizada el agradecimiento a su esposa e hijos.
En materia de gestión sostuvo que lo que hace falta se logrará con un gran consenso político, que deberá privilegiar el interés general por encima de los sectoriales. En ese marco, le propuso al nuevo Concejo Deliberante articular una reunión de trabajo para consensuar la agenda prioritaria que marque y consolide el crecimiento de la ciudad.
Con una mirada más allá del ejido, Bahillo propuso también a trabajar con las localidades vecinas, “porque Gualeguaychú no tendrá destino sino lo tenemos a nivel regional, provincial y nacional”, enfatizó.
En materia turística definió la filosofía que sustentará el área y el espíritu de colaboración que deberán ejercer todas las secretarías para consolidar el concepto “de que no hay ciudad para los turistas si antes no la hay para los vecinos”.
El otro eje central fue el educativo, al que le dedicó un capítulo completo, al enfatizar que sin educación no hay inclusión ni desarrollo. Más allá de la millonaria inversión en infraestructura que repasó, sostuvo que el esfuerzo deberá centrarse por construir más escuelas primarias, sin descuidar al nivel medio y al superior.
Por último, cerró su discurso –el más emotivo y racional de sus últimos cuatro años- con un agradecimiento por la confianza para los próximos cuatro años y compartió su sano orgullo “por ser el intendente de Gualeguaychú”.


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