El primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, de visita sorpresa en Afganistán, dijo que las tropas podrían empezar a retirarse del país a comienzos del próximo año.
Si bien previamente ha dicho que busca iniciar ese proceso el año próximo, los comandantes británicos han intentado minimizar la perspectiva de grandes retiradas a principios del 2011, diciendo que eso dependerá de la preparación de las fuerzas afganas y de otras condiciones en el terreno.
"Lo que he visto en esta visita me da confianza en que nuestros planes para la transición son alcanzables", dijo Cameron en una conferencia de prensa en Kabul junto al presidente afgano, Hamid Karzai.
El primer ministro dijo que en el 2010 se había progresado, pero añadió que el 2011 debe ser "un año decisivo para la campaña" y destacó el compromiso de la OTAN, firmado en una cumbre el mes pasado, para que las fuerzas extranjeras comiencen a retirarse el año próximo.
Mientras Cameron y Karzai hablaban, el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates, que visita frecuentemente Afganistán, llegó a la Base Aérea de Bagram, justo al norte de la capital.
Su arribo se produce mientras el presidente Barack Obama revisa su estrategia de guerra en Afganistán, y días después de que el propio mandatario viajara al país. Gates también se reunirá con Karzai y comandantes de la OTAN.
"(El viaje) ocurre justo cuando el Consejo de Seguridad Nacional está en medio de su evaluación de aquella estrategia, por eso, lo que el secretario vea allí (...), contribuirá a la discusión que se está llevando a cabo en Washington", dijo el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, a los periodistas que viajan con Gates.
En una conferencia en Lisboa el mes pasado, los líderes de la OTAN acordaron cumplir el calendario del presidente Karzai para que las tropas extranjeras pusieran fin a las operaciones de combate en Afganistán a finales del 2014.
Algunos líderes de Estados Unidos y la OTAN han advertido de que el plazo podría alargarse al 2015.
Eso ha colocado en el centro de atención la preparación de los aproximadamente 260.000 policías y soldados de Afganistán para asumir la tarea de manos de las fuerzas extranjeras.
Algunos comandantes extranjeros reconocen que hay problemas con el entrenamiento, equipos y tasas de retención entre las fuerzas afganas, y que podría ser difícil cumplir un objetivo de 306.000 efectivos afganos para octubre del 2011.
Tanto Cameron como el jefe de las fuerzas armadas británicas, el general David Richards, pintaron un panorama optimista sobre los avances logrados en el entrenamiento del Ejército afgano.
Sin embargo, el primer ministro fue cauteloso en su evaluación, diciendo: "Por supuesto, no hay lugar para la autocomplacencia debido a que el progreso aún es frágil. Pero soy cautelosamente optimista".
Gran Bretaña tiene unos 9.500 efectivos en Afganistán, la mayoría de los cuales está en Helmand, donde estaban desplegados hasta que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó el año pasado el envío de 30.000 soldados más a Afganistán, los últimos de los cuales llegaron en agosto.
Las tropas británicas han podido concentrarse en áreas más pequeñas y estratégicas de Helmand desde que llegaron las tropas adicionales de Estados Unidos, según dicen los oficiales británicos.
Al menos 346 efectivos británicos han muerto en Afganistán desde el 2001, casi un tercio de ellos este año.


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