Grafitis: cuesta hasta 4.000 pesos reparar el frente de una vivienda

Con pintadas de todo tipo que aparecen de la noche al día, manos anónimas dañan drásticamente las fachadas de las viviendas y los comercios en distintas zonas de Formosa.
Ante la mirada impotente de los vecinos, los grafitis terminan estropeando la estética del inmueble y, según distintos relevamientos realizados por La Mañana, para hacer las reparaciones hay que asumir un costo que oscila entre los dos mil y los cuatro mil pesos entre mano de obra y materiales.

Por esta causa son muchos los vecinos que están cansados de que la pintura de los muros exteriores no dure intacta más que unas pocas horas.

"Es algo permanente, pintás hoy y al otro día ya aparece otro grafiti; si escriben los simpatizantes de partidos políticos, después vienen los de algún partido contrario y les contestan con otras inscripciones, o también están los de algún grupo de música que hacen sus marcas, en fin, ahora sólo pinto cuando quiero proteger la pared", relató don Sebastián, un vecino de la calle Brandsen.

Mientras, esa muestra de vandalismo indigna a los vecinos que sienten vulnerada su propiedad con el variado "repertorio" de ocurrencias callejeras.

Gastos

En cuanto al gasto económico que representa borrar los grafitis que afean el frente de las casas, un vecino puede llegar a gastar hasta $5000, dependiendo de los m2y de la calidad de pintura.

En ese sentido, Pedro Vázquez, vendedor de la pinturería Multicolor expresó a La Mañana que "una pintura de exterior, buena, con color preparado ronda los $1250 el tacho de 20 litros; el fijador de 2 litros $35 cada uno; un rodillo $56; los pinceles van desde los $16 para el tipo Nº 20; y finalmente la mano de obra ronda desde los $40 y $50 el m2".

Es decir que un vecino damnificado por estas leyendas escritas con aerosol en el frente de las casas debería gastar entre dos mil y hasta cuatro mil pesos dependiendo de los m2 y la calidad de pintura.

"La pintura en aerosol no se puede borrar, la única forma es lijar y pintar, incluso si se quiere hacer un parche en la zona dañada no da buenos resultados porque difiere el color de ambas pinturas", expresó Vázquez.

"Bestialidad"

De puertas adentro, los propietarios opinan que los grafitis, más que una travesura trasnochada, son un "bestialidad". Tiempo atrás, una vecina de la calle Saavedra, harta de que un partido político le pintara una y otra vez el frente de su casa para promocionarse, inició la búsqueda de sus miembros y, cuando los encontró habló frente a frente y terminaron con un "trato publicitario" que le dio buenos resultados a las dos partes.

En todos los casos, los propietarios se niegan a dar su identidad porque temen que el ensañamiento sea peor: "Te toman de punto, están esperando que blanquees las paredes para pintártelas con cualquier cosa y si nos damos a conocer te toman más el pelo", señaló una almacenera del barrio Don Bosco.

Los vecinos consultados opinaron que las pintadas son un "mal frecuente" tan difícil de erradicar como de prevenir. En ese contexto, no encuentran más alternativa que resignarse a que sus fachadas queden expuestas a bandas musicales, disputas deportivas, humoradas, frases de contenido político o social, nombres de candidatos o eslóganes, entre otras escrituras.

Eso es lo que le pasa a María Marta, que vive en el barrio Independencia, quien aseguró a La Mañana que las pintadas sobre el frente de su casa ya le ocasionaron más de un dolor de cabeza.

"Esperé a que terminen las elecciones para pintar porque no es cuestión de hacer parches, tengo que hacer picar parte de la pared y entre materiales y mano de obra me va a salir como mínimo unos cinco mil pesos", dijo la vecina.

Escuelas

Las viviendas cercanas a los establecimientos educativos y las que están en las esquinas son las que se ven más atacadas con las pintadas. Nombres e irónicas referencias deportivas son la musa inspiradora que se estampa en sus frentes y la gente entrevistada coincidió en que casi siempre son los chicos del barrio los que se adueñan de esos espacios.

"Ya no pintamos más porque no dura nada, a fin de año cuando se reúnen los chicos y con la alegría de terminar el curso, es cuando aparecen más grafitis en la zona", aseguró una vecina del barrio San Francisco.

El marcado territorial que hacen los jóvenes en determinadas esquinas también se refleja en otros barrios como por ejemplo en el San Francisco y Guadalupe.

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