El Vicegobernador Cristian Racconto denunció el presunto espionaje al comprobar, según dijo, una serie de hechos irregulares. Además, dijo que separó por decisión propia a sus custodios después de haber esperado varios meses que el Ministerio de Seguridad se los cambiara, tal como había pedido.
La situación provocó una ruptura total de la relación del gobernador Celso Jaque y sus ministros con el Vicegobernador, un hombre que llegó a integrar la fórmula cuando pocos creían en un triunfo del PJ en 2007 y que si bien tiene cercanía con el peronismo, nunca se lo consideró un militante.
Desde que hizo la denuncia, Racconto dejó de ser invitado a las reuniones de gabinete (no estuvo ni siquiera en las llamadas “ampliadas” que incluyen a funcionarios de tercera línea). El quiebre de la relación incluso ha obligado al Gobierno a centrar aún más su estrategia legislativa en la Cámara de Diputados, que conduce Jorge Tanús.
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