"Los del PJ son gorilas y menemistas"

El Intendente defendió la megaminería junto con la Presidenta, consideró que la frase que enardeció a los docentes es "de derecha" y acusó al peronismo local de "gorila".
José Eseverri leyó el discurso de Cristina Fernández a partir de "ejes fuertes" que definen "la ratificación de un modelo de desarrollo, la defensa del modelo industrial, de sustitución de importaciones, para hacer que el proceso de buenos precios de la economía primaria nos deje algo a largo plazo: son ciclos que hay que aprovechar de la mejor manera". En ese sentido, rescató "la defensa de la megaminería, de la industria, sectores que se han ido desarrollando en todo el país. Y por las discusiones que hay me parece muy valiente que se pare de esa manera". En un lugar político de apoyo crítico -cosa que el kirchnercristinismo no suele perdonar- se enfrenta con el PJ local y recela de La Cámpora. Sostiene, en referencia al juicio por el crimen de Carlos Alberto Moreno, que "no le rindo pleitesía al capital" y que la dictadura no hubiera sido posible "sin socios empresariales".

Una "fuerte defensa del gobierno por parte de alguien que parece estar absolutamente comprometida en la gestión y su presencia en el discurso", fue el segundo eje que Eseverri defendió del discurso de apertura de sesiones. Y el tercero, "el debate del Código Civil, los nuevos derechos vinculados a las nuevas maternidades y paternidades, el nuevo régimen de adopción. Todo en la cabeza de juristas de primer nivel que son críticos del kirchnerismo".

Esa "presencia" de la que habla Eseverri "marca una distancia abismal del resto de la dirigencia. Y también determina una centralidad clara que da para otro debate". Es decir, "si un país puede estar parado en la exclusiva presencia de una persona". Con una sonrisa, admitió que "debería tener mayor calidad la política".

Estos puntos son los que Eseverri suscribe sin dilaciones. Aunque mantenga recelos con otros temas de los que habla a medias.

De hecho, de las tres horas quince minutos que habló CFK en la Asamblea Legislativa, quedó en el debate mediático y en la reacción incluso dentro de su propia tropa (Hugo Yasky es, acaso, el ejemplo más contundente) la crítica a los docentes. En un sistema educativo que tiene fallas integrales y estructurales la Presidenta eligió la expresión más rústica para el cuestionamiento: "trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones". No pudo haber sido menos feliz. Eseverri consideró que "hace una defensa de la inversión educativa del gobierno pero también transmite la bronca de sentirse incomprendida. Que hoy no tengamos clase en la Argentina es una locura... más allá del relato, hoy está tomando medidas que había que tomarlas después de las elecciones. Si no recuperás superávit fiscal y comercial estamos en problemas. Si te comprometés a salarios que no se pueden pagar, a aumentar el gasto público, a mantener subsidios que no se sostienen, no existe". En la Provincia, "cada punto que se aumenta a los docentes son cien millones de pesos. El 25% son 2.500 millones. La Nación no pudo transferir el fondo docente a la Provincia. Varios municipios no han podido pagar a tiempo los sueldos. Si te cae el ingreso el 25% de un mes a otro, te destruye".

-Pero va a coincidir en que no fue la mejor manera de transmitirlo...

-Es una frase de derecha. Está en el sentido común del padre. Que labura doce horas por día y el pibe no tiene clase. Al decirlo escucha a un sector de la sociedad. Lo dice no desde el lugar de despreciar a la educación, porque está haciendo una inversión enorme. Hay una discusión gremial que no se plasma en público. Y que después se traduce sólo en un reclamo salarial donde terminan perjudicando a los pibes. Esos días no se recuperan más, mentira que se recuperan. Lo peor es que eso termina opacando un discurso de gestión de gran importancia. Pero con lo que dijo ofende a un millón de tipos... Hay que discutir otras cosas, el tema del ausentismo, ver si son enfermedades profesionales propias o un sistemático ausentismo para generar trabajo en otros. Hay que ver también si no hicieran paro, si el gobierno les daría bolilla...

-La Presidenta también se puso en la vereda de enfrente de otra lucha, la de los pueblos cordilleranos por su identidad, por el agua y por los recursos naturales, contra la megaminería.

-Esto también tiene que ver con los manejos informativos de Clarín. Que descubre ahora su interés por el tema. Hace tres meses se les prohibió el uso de agua para un establecimiento arrocero en los que son socios, en Corrientes y eso no fue tapa de Clarín. Hay mucho cuento técnico y una mirada porteña de muchas cosas. No sé todavía si esto es una bandera porteña o es el sentir de los pueblos. Hay cuestiones vinculadas a los glaciares, que hay que cuidar. Otras en las que debe decidir cada pueblo por el paisajes o por el desarrollo. La Presidenta habla de defender la calidad de vida de la gente. No ves en el mundo reacciones como las que se tienen acá.

-Si todo termina acotado a los intereses de Clarín, estamos en problemas. La gente sufre en serio, si Clarín elige informarlo o no es asunto de ellos.

-La Argentina ha recibido muchísima inversión minera, hay que ver cuánto les queda a los pueblos. (El gobernador de San Juan José Luis) Gioja ha cambiado la forma de ponerle valor a la materia primaria para cotizar las regalías. San Juan no tiene nada que ver con la provincia empobrecida de ocho años atrás. Era una provincia árida, ahora con reservorios de agua que eran imposibles sin la minería. Hay mucha gente que habla que no tiene ni idea, que habla desde el prejuicio con las mineras. Yo no conozco La Rioja ni Catamarca, pero sí San Juan que vive un cambio revolucionario. No se puede hacer nacionalismo a costa del hambre de la gente. Ricardo Forster dijo que el ambientalismo no ha logrado solucionar cómo se desarrolla un pueblo...

-¿Cómo fue que terminó Armando Domínguez como un obrero raso, a-sindical y a-político en la videoconferencia de Cristina?

-Ese acto no lo armamos nosotros, que sí teníamos armado el de la TV digital y se suspendió por la tormenta en Buenos Aires. En éste no tuvimos nada que ver. Domínguez fue ahí como secretario general del gremio, elegido por la empresa y yo me lo encontré ahí. En ningún momento ocultó su calidad de sindicalista y de político. Estuvo la gente de la presidencia acá unos días antes. Ellos decían cuál era nuestro rol, quién tenía que estar y quién no. Pero también me parece que hubo una reacción muy gorila contra Domínguez. Tiene derecho a ser dirigente gremial, del partido, peronista... fue ensañarse con él para negarle la posibilidad de hablar. Lo que dijo es lo que sí se puede discutir.

-Fue extraño que Cristina no supiera con quién hablaba... fue un papelón.

-Deberían haberle avisado con quién hablaba. A mí también me llamó la atención. Pero quiero ser justo, Domínguez nunca negó su condición sindical.

-Tampoco hizo, en tres horas, una autocrítica sobre el transporte de la gente en el país. Con ocho años de gestión no hubo ni un intento de reconstrucción del sistema ferroviario y la gente se mata con aterradora facilidad como sucedió en Once...

-Pasan pocos accidentes para la desinversión que hay en los trenes. Se necesita un Estado con capacidad y decisión de inversión, como lo planteó Kirchner, con menos subsidios y menos gasto público. Ahora se han tomado decisiones económicas duras, poselectorales, para tener una mirada de mediano plazo. Los subsidios fueron necesarios para sostener ciertos precios de la economía. Por qué se sostuvo como política cuando en los últimos dos o tres años se podía empezar a desandar, no lo sé. Yo tampoco le pongo en la cabeza de las concesionarias lo que pasa. El boleto del subte debería valer 4 pesos si le sacás todos los subsidios. Por eso está bien la revisión que tiene que ver con la eliminación del concepto de universalización para ser subsidios focalizados o dirigidos. Por eso ésta es una mirada responsable que implica volver a los fundamentos de la economía de Kirchner.

-Hay una nostalgia notoria de la economía de Néstor... ¿qué caminos se desviaron incorrectamente?

-Lo que más había crecido en la Nación es el empleo público y los subsidios. Sin pagar una negociación salarial. En lo local, todos los años se hace un análisis desde el ministerio de Trabajo de la provincia. El año pasado surgió que el sector público que duplicó la cantidad de personal fue el sector nacional. Nosotros tuvimos una caída, antes de las elecciones.

-¿Cómo justifica su propio ajuste si usted gestionó distinto? ¿Cómo se explican el aumento de las tasas y los servicios?

-Es la inflación. Sabíamos de un año complicado en el gobierno nacional y provincial. A nosotros nos vota el 53 % de la gente. Tenemos la misma legitimidad que Cristina. La gente no votó a la oposición, que sacó entre un 11 y un 15%. Con las mismas tasas y los mismos recursos no vamos a pagar una recuperación de la masa salarial en un 50%. El combustible aumentó un 44% y nosotros cobramos la misma tasa que hace tres años. Ahora hay un intento de limitar los aumentos por valuación fiscal, algo que es totalmente gorila. Hay un sector del peronismo en el Concejo que piensa que hay que cobrarle menos al que más tiene... increíble. Ese sector minoritario del Pj son dirigentes que representan el 11%. No quisieron aumentar la tasa vial y hay que tener en cuenta que las tasas se le aumentaron a menos del 10% de la gente, a partir de la valuación fiscal de la Provincia. Es un debate que tienen que tener porque están asumiendo posturas gorilas. Es un perfil que han tomado que por los apellidos que tiene el bloque no lo puedo creer... son gorilas, menemistas... no querer que el campo pague, que los que más tienen menos paguen... varios están volviendo a sus orígenes.

-¿Cómo se para usted dentro del proyecto nacional y popular, cuando tiene en contra al PJ y a La Cámpora?

-Una cosa es jugar con banderas y otra es bancar las posiciones que hay que bancar. El único que la defiende públicamente a Cristina soy yo. La banco desde la racionalidad, buscando volver a los fundamentos de Néstor. El jueguito de las banderas es muy fácil. Yo no veo al PJ defendiendo a Cristina. Yo encabecé la boleta que más le aportó a Cristina. Todos estuvimos en igualdad de condiciones, pero la gente nos eligió a nosotros con un 53% contra el 3 y el 11. Yo defiendo a La Cámpora como espacio de construcción colectiva. El problema es que ese espacio está afincado en el Estado. No hay uno que no cobre. Pero tiene un valor importantísimo. Lo que no acepto es que me corran con el kircherismo porque fui el único dirigente de la Séptima que puso la cara en el 2009.

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