Google pone en marcha su propia diplomacia e irrita a Washington

Un viaje de sus máximos ejecutivos a Corea del Norte, visto como una publicidad gratuita al régimen comunista, se sumó a viejas polémicas por su ambición de mercados

Por Rafael Mathus-Ruiz |

NUEVA YORK.- Un viaje de dos norteamericanos a Corea del Norte, uno de los países más aislados del mundo y miembro del "eje del mal" que trazó en su momento el ex presidente George W. Bush, es de por sí algo inusual. Y más aún cuando se trata de uno de los máximos ejecutivos de Google y de un político demócrata que fue precandidato a la presidencia y embajador ante la ONU.

Eric Shmidt, presidente del gigante tecnológico, acompañó a Bill Richardson, ex gobernador de Nuevo México, en una "misión privada humanitaria" organizada por el demócrata a las tierras gobernadas por el inescrutable Kim Jong-un.

La visita, según Richardson, era para intentar reunirse con Kenneth Bae, un ciudadano norteamericano arrestado en Corea del Norte.

Pero el viaje quedó rápidamente envuelto en la controversia, que recuerda otras acusaciones hechas a Google por haber presuntamente cedido -y en más de una ocasión- a las exigencias de las autoridades chinas para expandir su mercado en la segunda potencia económica mundial y sus millones de potenciales clientes.

Para los críticos en Washington, la diplomacia va por un lado y Google va por el otro. O más bien sospechan que Google tiene su propia agenda diplomático-comercial, al margen de los cuestionamientos, en este caso, a Corea del Norte por los derechos humanos y la actitud amenazante en política exterior.

En efecto, no faltaron quienes vieron el viaje como un regalo al régimen de Pyongyang de material para propaganda -se difundieron fotos de los viajeros con estudiantes que navegaban por Internet, en un país donde casi nadie puede hacerlo-, luego del criticado lanzamiento de un cohete para colocar un satélite en órbita, que los gobiernos occidentales sospechan fue una prueba con fines militares.

"Lenin solía llamarlos «idiotas útiles»", escribió en Twitter el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain.

"No pensamos que el momento es particularmente útil, pero son ciudadanos privados y están tomando sus propias decisiones", afirmó por su parte la vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland. Richardson y Schmidt estaban "muy al tanto" de la postura de Washington respecto de la visita, agregó la funcionaria, dejando entrever que la actitud de Google no le fue indiferente al gobierno de Obama.

Nadie parecía saber a ciencia cierta la razón de fondo por la cual Pyongyang aceptó la visita o los motivos que llevaron a Richardson, Schmidt y la pequeña delegación que los acompañó a realizar un viaje que sería previsiblemente condenado.

"Yo invité a Eric. Él va como ciudadano privado, este no es un viaje de Google. Él está interesado en la política exterior, es amigo mío, y sentí que era importante que existiera una perspectiva más amplia de nuestra visita", se atajó Richardson durante una entrevista con la cadena de televisión CBS, la semana pasada, días antes del viaje.

"Sé que el Departamento de Estado está un poco nervioso -agregó el ex gobernador-, pero ya pospusimos el viaje. Íbamos a ir en diciembre, y a pedido del Departamento de Estado, lo pospusimos por la elección presidencial de Corea del Sur."

La delegación, que incluyó a Jared Cohen, director de Ideas de Google, fue recibida por una multitud de periodistas en el aeropuerto de Pekín, en una escala previa de regreso a Estados Unidos.

Allí Richardson, que lidió durante años con el régimen norcoreano, dijo que, en sus reuniones con funcionarios y científicos, pidieron un trato justo para Bae, la expansión de la telefonía celular y un mayor acceso a Internet.

"Esperamos volver", prometió Richardson, que calificó el viaje de "productivo y exitoso".

Líder de una de las empresas que dependen, en parte, de que más y más personas accedan a Internet para continuar su crecimiento exponencial, Schmidt también abogó durante la visita por una mayor conectividad en uno de los países más aislados del globo.

"A medida que el mundo se vuelve cada vez más conectado, la decisión de ellos de estar prácticamente aislados va a afectar mucho a su mundo físico, su crecimiento económico", dijo Schmidt. "Esto hará que sea más difícil para ellos ponerse al día con el resto. Dejamos esa alternativa muy, muy en claro", agregó.

El uso de Internet en Corea del Norte está severamente restringido, y la mayoría sólo puede acceder a una red nacional en vez de la red global. Washington impulsa la libertad en Internet y el acceso a la red como una política de promoción de la libertad y de inclusión social. Uno de los discursos más famosos de Hillary Clinton como secretaria de Estado fue, justamente, sobre la libertad en Internet.

"El gobierno [norcoreano] tiene que hacer algo", dijo Schmidt. "Tiene que hacer lo posible para que la gente use Internet. Es su elección. En mi opinión, es momento de que empiecen, o de lo contrario se quedarán atrás", completó.

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