Por Martín DinataleFueron dos sacudones fuertes en un mismo día. La oposición atacó ayer al Gobierno donde más le duele: impulsó límites al manejo de la caja y mayor control en la Justicia.
La oposición señala que se hizo de manera discrecional. El Gobierno aduce que fue para afrontar emergencias económicas. Como sea, si el proyecto se convierte en ley, la Presidenta quedará atada al Congreso para redefinir su presupuesto en tiempo y forma.
El otro golpe, la reforma al Consejo de la Magistratura, era un tema que el Gobierno ya se había resignado a aceptar. Los diputados de la oposición buscaron negociar con el kirchnerismo la iniciativa. Pero la Casa Rosada siempre envió el mismo mensaje a sus parlamentarios: no se negocia.
De convertirse en ley, la jugada opositora significará que el órgano encargado de designar y remover jueces contará con una mayoría más equilibrada a la hora usar su poder de veto sobre la designación de jueces. El kirchnerismo había avanzado a los empujones en este campo al punto de que tanto la Corte como la Asociación de Magistrados se quejaron del control discrecional de designación y remoción de los jueces.
Desde la oposición aseguran que el actual Consejo de la Magistratura le permitió al kirchnerismo disponer de la voluntad o el fallo favorable de algunos jueces vinculados con causas que afectan a varios funcionarios.
No fue casual el enojo de Kirchner ayer en Salta: "Se dedican a generar una máquina de impedir", dijo.
¿Cambió el clima opositor desde que el domingo pasado Ricardo Alfonsín ganó la interna de la UCR? Poco y nada. Los problemas subsisten. En Diputados, la oposición sigue atada al humor de los 11 legisladores de izquierda que lidera Pino Solanas. En el Senado, la suerte opositora no logra salir del embrujo de Menem que frena el quórum alentado por el kirchnerismo.
Quedan otros sacudones para el Gobierno bajo la manga opositora: la ley de cheque y el nuevo reparto de los ATN. La pulseada recién empieza, pero no será una partida fácil.


Comentá la nota