En un nuevo episodio de inseguridad, una mujer de 58 años fue víctima ayer por la mañana de un violento asalto en su propiedad de Guido 465 cuando fue sorprendida por dos delincuentes que la amordazaron, maniataron y golpearon, alzándose con un importante botín.
Mediante la utilización de un cuchillo, la trasladaron hacia el interior de la casa donde le pidieron efectivo. Si bien no se precisó el monto, lograron llevarse una importante suma de dinero y algunas joyas.
Antes de darse a la fuga, los atacantes dejaron a Ester Alonso atada con fragmentos de una sábana en las escaleras de la propiedad, ubicada en las inmediaciones del circuito turístico del Lago del Fuerte.
Mientras se investiga el hecho, se iniciaron actuaciones por “Robo calificado” según confirmaron a este Diario desde la comisaría Primera.
La irrupción
“Cuando me disponía a ir al trabajo, fui a sacar del auto del garaje y cuando voy a abrir la segunda hoja del portón, veo que vienen dos encapuchados”, comenzó su relato Ester Alonso en diálogo con El Eco de Tandil.
Luego de ese momento la llevaron “a la rastra” hacia el interior de la casa. “Me tiraron al suelo, me taparon la boca porque gritaba y después me ataron las manos”, relató.
De inmediato, los asaltantes comenzaron a pedirle que les entregara el dinero. “Les dije dónde estaba el efectivo, pero no lo encontraron”, expresó la mujer.
Allí “me llevan hacia el escritorio”, y después “me hicieron subir al dormitorio para entregarles el dinero que tenía. Pero querían más. Revolvieron todo y además se llevaron alhajas”, detalló.
En medio de esta compleja situación, Ester Alonso reseñó que los delincuentes “me amenazaban con la vida de mi hija para que les diera más”.
“Me dieron una cachetada, me amordazaron y ataron en la escalera donde me dejaron antes de irse”, acotó la propietaria de cabañas para alquilar en la zona.
Esperó algunos minutos y después comenzó a aflojar las ataduras hasta que finalmente logró liberarse.
Actuaron “tranquilos”
En cuanto al accionar de estas dos personas, comentó que “estaban tranquilos”, aunque reiteraron en varias oportunidades su pedido por conseguir aún más plata. “Agarraron un cuchillo que tengo y lo clavaban en el respaldo de la cama para intimidarme”, contó en ese sentido.
Posteriormente, aportó otro dato al señalar que “a la madrugada la perra toreaba, bajé y miré todas las ventanas, pero no me quedé tranquila”.
Además, Ester Alonso consideró que posiblemente haya estado vigilada puesto que “tenían una inteligencia perfecta. A esa hora por ejemplo queda poca gente en el barrio”.
Lo cierto es que este caso se dio luego de un fin de semana largo, por lo que se presume que los perpetradores del hecho podrían tener conocimiento sobre la actividad de la mujer.
“Una vergüenza”
“Esto es una vergüenza, ya no se puede vivir más así”, se quejó Ester Alonso sobre lo sucedido. Y se preguntó, molesta: “¿Este es el modelo que nos están vendiendo? Cada vez hay más pobreza, más indigencia, cuando tenemos un país increíblemente rico”.
A su vez, aseguró que “me sentí ultrajada en todo, y eso que me trataron bien y sólo me golpearon la boca”.
“Es lamentable porque somos gente de trabajo y no es que estemos ostentando riquezas”, afirmó.
Por otro lado, la dueña de la vivienda de Guido al 400 aseguró que es la “décima vez” que es víctima de un hecho de inseguridad en los últimos años.
“Pero nunca como sucedió esta vez, que fue alevoso. Me privaron de mi libertad, de todo”, remarcó.
De aquí en más, sólo quedará “salir adelante y encomendarme a Dios como lo he hecho siempre, no queda otra”, concluyó.
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