Golpe parlamentario contra Lugo en Paraguay

Golpe parlamentario contra Lugo en Paraguay
Fuerte posición de los organismos regionales en favor de la institucionalidad. El ex obispo no tuvo tiempo ni de preparar una legítima defensa. El Congreso planteó una jugada que pone a Paraguay al margen de la democracia. Lugo calificó al proceso de "golpe de Estado parlamentario". Los ministros del Gobierno se sumaron a la marcha multitudinaria al Congreso en repudio al juicio.
Hoy no es Fernando Lugo el que recibe un golpe. No es Fernando Lugo el que es destituido, es la historia paraguaya, su democracia la que ha sido herida profundamente, en la que han sido transgredidos todos los principios de la defensa, de manera cobarde, alevosa y espero que sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos.” Con esas palabras inició su último discurso como presidente el ex obispo paraguayo que llegó al gobierno de su país en 2008, poniendo fin a más de 60 años de hegemonía del derechista Partido Colorado. En menos de 48 horas, el Congreso votó el juicio político, decidió las condiciones en que sería juzgado y lo destituyó. El vicepresidente Federico Franco, del Partido Liberal –que decidió romper la alianza gobernante el jueves minutos antes de votar a favor del juicio–, asumió en su lugar. El Mercosur, la Unasur y la mayoría de los presidentes latinoamericanos repudiaron el “quiebre institucional”, y anunciaron que no reconocerán al nuevo gobierno.

“Como siempre, he actuado en el marco de la ley, aunque haya sido torcida por una frágil rama al viento, me someto a la decisión del Congreso”, declaró Lugo minutos después de la sentencia del Senado. Con 39 votos a favor y 4 en contra, la Cámara Alta decidió destituir al presidente en un proceso que no encuentra precedente en su celeridad y su atropello a los preceptos judiciales básicos: los derechos a la legítima defensa y a la irretroactividad de la ley.

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