Golpe de la CIA contra el sucesor de Bin Laden

Anwar al Awlaki nació en Estados Unidos y murió en Yemen. Era uno de los terroristas más buscados.
En un nuevo y duro golpe para Al Qaeda, el imán fundamentalista yemenita de origen estadounidense Anwar al Awlaki, uno de los tres líderes terroristas “más buscados” por Washington, fue asesinado ayer en una operación conducida por la CIA. Según fuentes norteamericanas citadas por la cadena televisiva qatarí Al Jazeera, el ataque fue perpetrado con un avión sin piloto estadounidense. El auto donde viajaba Al Awlaki, que nació en Nuevo México y era uno de los sucesores de Osama bin Laden, fue bombardeado cuando circulaba cerca de la frontera con Arabia Saudita.

Al Awlaki era un predicador carismático que se había transformado en la voz de Al Qaeda. Su misión principal era reclutar seguidores en Occidente, donde propagó la doctrina del yihadismo a través de un blog, las redes sociales y la correspondencia electrónica. Según Washington, el jefe terrorista, de 40 años, pasó de ser de un influyente pregonero de Al Qaeda en la guerra santa contra los Estados Unidos a un estratega de acciones armadas en Yemen, la base de la organización terrorista que representa la amenaza más peligrosa y directa para los Estados Unidos.

El ataque fue confirmado por el Ministerio de Defensa yemenita. “El terrorista Anwar al Awlaki fue asesinado junto con varios de sus acompañantes”, expresó el gobierno de Yemen en un comunicado. Al Awlaki alentó y estuvo implicado en varios ataques o intentos de atentado contra objetivos estadounidenses, como el ataque en Fort Hood, en Texas, en el que un sargento que había mantenido contactos con el imán disparó contra sus compañeros y mató a 13 personas.

Además, Al-Awlaki mantuvo supuestos contactos con el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, acusado de haber intentado, en la Navidad de 2009, detonar una carga explosiva en un avión con rumbo a Detroit. Las autoridades yemeníes sospechan que el clérigo y otros líderes de Al Qaeda se reunieron con Abdulmutallab en su reducto de las montañas de Yemen para planear el ataque.

En mayo, el terrorista, ciudadano estadounidense de origen yemenita, había escapado a otro intento de asesinato de parte de un avión sin piloto norteamericano, pocos días después de la ejecución de Bin Laden en Pakistán. Al Awlaki, hijo de un ex ministro de Agricultura yemenita, nacido en Estados Unidos hace 40 años, fue el primer ciudadano norteamericano de la historia incluido en la lista de los objetivos de la CIA.

Un alto funcionario de la Casa Blanca confirmó su muerte. “Puedo confirmar que está muerto”, dijo el miembro de la administración demócrata desde la Casa Blanca. Minutos después, el propio presidente Barack Obama confirmó la noticia. “La eliminación de Anwar al Awlaki es un importante golpe para Al Qaeda, un hito en los esfuerzos para derrotarla”, aseguró el jefe de Estado, en plena campaña electoral para las elecciones presidenciales de 2012.

Al Awlaki había defendido los atentados cometidos por Al Qaeda contra los estadounidenses en venganza por la muerte de “miles” de musulmanes en Irak, Afganistán y en los territorios palestinos. La red terrorista Al Qaeda dispone de campos de entrenamiento en Yemen y se cree que centenares de partidarios de Bin Laden están escondidos en las montañas del sur del país, en la provincia de Shabua.

“Esto es una nueva prueba de que Al Qaeda y sus afiliadas no encontrarán refugio en ningún lugar del mundo”, aseveró Obama. Además, el presidente añadió que las fuerzas de seguridad “están determinadas” a destruir “las redes terroristas que apuntan a matar estadounidenses”.

En tanto, la policía de Nueva York se puso en estado de alerta ayer ante el temor de posibles ataques para vengar la muerte de Al-Awlaki. “Sabemos que tenía seguidores en los Estados Unidos, incluyendo Nueva York, y por eso estamos en alerta, ante la posibilidad de que alguien quiera vengar su muerte”, declaró Ray Kelly, jefe de la Policía neoyorquina.

Luego del nuevo golpe cometido contra Al Qaeda, el nivel de alerta sigue creciendo en Estados Unidos, donde ya era alto desde principios de septiembre, cuando la ciudad conmemoró el décimo aniversario del 11-S.

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