Por OSVALDO PEPEEl Gobierno comienza la semana, hostigado por conflictos irresueltos y el malhumor ciudadano . Viene de recibir un baño de realidad que no le vendrá mal si reacciona con inteligencia.
Un dato que la Presidenta debería registrar es que la protesta social no se reduce a las cacerolas de los barrios paquetes , ni a un singular abuelo “amarrete” que quiso regalarle unos pocos dólares a sus nietos. Las masivas marchas y piquetes de la CTA no oficialista en el cierre de la semana confirmaron que los focos de rechazo social anidan también en el ánimo y la economía de los laburantes . Ocurre que el Gobierno necesita dólares para cerrar sus cuentas, y emparchar una economía que no funciona ya al ritmo de los años dorados del ciclo kirchnerista. De hecho, en mayo el déficit fiscal se agravó, la recaudación creció solamente 20,4%, por debajo de la inflación real, y eso aleja aún más un alivio en el pago de Ganancias (Crece el déficit y pone en duda la suba del tope de Ganancias).
Repasemos. Merma de la actividad económica, inflación que persiste e impacta cada vez con más fuerza en bolsillo de los trabajadores, restricciones al dólar y a las importaciones. Un cóctel que incomoda a las burguesías urbanas , antecedido por los ruralistas con un paro nacional que ya termina: el mapa de la protesta se expande y se traduce en un estado colectivo que mezcla enojo y desencanto . Además, la “renuncia” de Reposo para evitar la derrota política presidencial en el Senado de su candidato a jefe de los fiscales fue otro duro golpe para la Casa Rosada . Demostró que el 54% de los votos no le da al Gobierno patente de corso para “ir por todo” o hacer lo que se le antoje “porque sí” . Cuando algunas libertades, el estómago y la arquitectura institucional de un país coinciden en su queja, los gobiernos inteligentes escuchan . Lo otros, se enojan. Y le siguen ladrando a la Luna.
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