Hasta antes del gobierno de Carlos Menem (1989-1999) la Argentina había tenido una política exterior hacia Palestina guiada por la neutralidad y las posiciones del Movimiento de Los Países No Alineados.
A partir de fines de 1990 y de la mano de su entonces canciller Guido Di Tella, se alineó automáticamente con los Estados Unidos.
Entonces, se convirtió en el primer presidente en visitar Jerusalén. Antes, la Argentina solo reconocía a Tel Aviv como capital de Israel y votó junto a Washington en las Naciones Unidas. El ex presidente Fernando De la Rúa se acercó a posiciones más tradicionales, que luego las acentuaron sus sucesores Néstor y Cristina Kirchner que terminaron en reconocer al estado palestino.



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