Si el Gobierno toma el control de YPF, Shell advierte sobre "el día después"

El presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, consideró hoy que si el Gobierno pretende tomar el control de la petrolera YPF, "puede hacerlo", aunque advirtió que con esa decisión "no alcanza" para revertir un contexto de falta de inversiones en el país.
"No alcanza con decir, ´tomo el control´. Poder, puede hacerlo; ahora hay que ver qué hace después", sostuvo Aranguren, en referencia a las versiones que indican que la ofensiva de la Casa Rosada contra YPF tiene por objetivo allanar el camino para una eventual nacionalización de la empresa.

El ejecutivo planteó que "una cosa es tomar el control y otra es de dónde van a salir las inversiones necesarias para invertir en el desarrollo de reservas que están esperando", para ser recuperadas, y comenzar luego un proceso tendiente a lograr un "abastecimiento a largo plazo" en el país.

El presidente de Shell de Argentina, empresa con la que el Gobierno de Cristina Kirchner mantiene una tensa relación, instó a la Casa Rosada a evaluar cuál es la decisión "más económica e inteligente" antes de preceder.

En declaraciones a radio El Mundo, Aranguren expresó que el clima de guerra fría que alimentan en las últimas semanas YPF y la administración kirchnerista "lo único que hace" es distraer a los productores de hidrocarburos en el país.

"Cuando uno está ocupado en hablar demasiado con los abogados y poco con los ingenieros es que algo malo está pasando", dijo el empresario, y recordó que "hasta diciembre del año pasado", la relación entre la petrolera más grande de la Argentina y la Casa Rosada "era excelente".

La ofensiva del Gobierno contra la empresa Repsol-YPF se tradujo en las últimas dos semanas en la quita de 11 áreas de explotación petrolera a la compañía, en las provincias de Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Mendoza, Neuquén y Salta, integrantes de la reactivada Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI).

"Todo esto lo único que hace es distraernos de lo que realmente tenemos que hacer, que es producir riquezas para el país", enfatizó Aranguren. El ejecutivo insistió en que el Gobierno kirchnerista impulsó en los últimos años una política energética "negativa" para las inversiones de las empresas petroleras, lo que generó que el país cayera en el desabastecimiento y tuviera que salir a comprar combustibles en el exterior, a precios "35 ó 40 por ciento por encima del mercado internacional".

Así y todo, existen compañías del sector "interesadas en explorar a riesgo", atraídas sobre todo por los recursos no convencionales de la cuenca neuquina, pero "en un marco de negocios" que brinde "seguridad jurídica y seguridad fiscal", expresó.

Por último, recordó que cuando YPF era una empresa estatal, los gobiernos la utilizaban "como caja para resolver problemas ajenos a la empresa". "En la Argentina vivimos en un ´Deja vu´ permanente. Todos los días estamos viendo repetirse algo que ya vivimos antes", remarcó finalmente Aranguren.

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