Lo mismo sucede con la básica. Ambos indicadores sirven para medir pobreza e indigencia. Estaría listo a mediados de 2012.
La canasta alimentaria sirve para calcular los niveles de indigencia en la población en base a un conjunto de alimentos considerados por sus aportes nutricionales y no por los hábitos de consumo de un grupo social. A estos nutrientes se suman -en base a una fórmula establecida- una cantidad determinada de ítems que conforman la canasta básica. Es decir, lo que tiene que ganar una persona o familia para no ser pobres o, lo que es lo mismo, para abastecerse de los bienes y servicios básicos.
Ambos datos suelen darse a conocer en la sumatoria en pesos en lugar de hacerlo -como suele ocurrir con el IPC- en porcentajes de aumentos o promedios de dichas subas. Tener este valor es importante porque sirve para establecer políticas de Estado para los más necesitados, coinciden el ministro de Producción, Raúl Mercau, y el investigador y economista Alejandro Trapé -quien hasta este año calculó los precios de una canasta local, junto con un equipo de la facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo.
Aunque desde el Ministerio de Producción esperaban poder cerrar la gestión mostrando cuánto hay que ganar para no ser pobre o indigente, a siete días hábiles de tomar otros rumbos, deben resignarse a que sea el próximo gobierno el que presente esos datos en sociedad. Eso si se continúa en la misma línea política y técnica en materia estadística a pesar de que todo hace pensar que así será.
"Ya tenemos un cálculo preliminar de la canasta alimentaria pero aún resta el período de validación técnica", explicó Mercau. En la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE) -el organismo que lleva adelante el proceso de medición- ya está todo preparado para calcular la indigencia pero para el de la pobreza falta un poco ya que el dato se obtiene a partir de la extrapolación de la canasta alimentaria en base al cálculo del llamado coeficiente de Engel; algo que todavía demorará un tiempo.
Aunque no lo sabe a ciencia cierta, Mercau estimó que ese tiempo podrá ser de al menos unos seis meses mientras aclaró que la alimentaria es más fácil de calcular que la básica debido a que su composición es menor y más "cerrada". Los valores de esta última dependen, entre otras cuestiones, de los lugares y los hábitos de los habitantes pero es probable que mida el doble de lo que suma el índice para marcar los niveles de indigencia. El ministro explicó que la medición del índice, primero, y de las canastas después, es un proceso que aún continúa.
Mendoza se despegó del Indec
Cuando en febrero la Provincia presentó los primeros datos del IPC, las críticas no se hicieron esperar debido a que el resultado fue prácticamente el mismo que el elaborado -para enero de 2011- por el cuestionado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). "Los primeros valores dieron muy bajos, probablemente, porque se estaba asentando el equipo pero siempre tuvimos confianza en las personas que formaban ese grupo", sostuvo Trapé.
Aunque el economista aseguró no conocer de cerca la metodología utilizada, opinó que los valores más realistas que después se fueron arrojando lo hace intuir que el trabajo se está haciendo bien. Por este motivo, el equipo que él lideraba en la UNCuyo decidió dejar de medir la inflación a mediados de año. Habían comenzado la tarea en 2008, cuando la Provincia desbarató la DEIE y dejó de tener estadísticas confiables.
El ministro Mercau comentó que -en el proceso- se eligieron encuestas económicas y de gastos para lograr la mayor representatividad posible. Es decir que no sólo se mide una amplia gama de productos sino que se hace en diversos tipos de negocios para tratar de reflejar el movimiento de los consumidores.
Así, en su momento, se determinó que había que relevar 17.000 precios pero, en la actualidad, se constata un total de 20.700. Cada primer día hábil del mes, los encuestadores de la DEIE salen a la calle a evaluar diferentes puntos de ventas de una canasta de más de 300 productos.
Satisfecho con los resultados y con los niveles de confianza que ha logrado el IPC local, Mercau está convencido de que no habrá retrocesos en el tema y que la aprobación de la auditoría de la UNCuyo le suma transparencia al proceso. En especial porque, aseguró, nunca tuvieron problemas políticos ni técnicos con el Indec -poco creíble en sus conclusiones.
"Lo importante es que vamos a terminar el año con una inflación de entre el 20% y el 22% y no con una de más del 30%, como señalan muchas consultoras privadas", afirmó el ministro y agregó que contar con datos ciertos es crucial para la toma de decisiones y para las expectativas económicas a futuro.
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