Damasco quiere “garantías por escrito” de que los opositores abandonarán las armas. El pedido fue rechazado por el principal grupo rebelde. El mediador del organismo y de la Liga Árabe, Kofi Annan, dijo estar “consternado”.
El acuerdo de paz respaldado por Naciones Unidas para el conflicto en Siria comenzó ayer a escurrirse como arena entre los dedos, luego que Damasco exigió que sus oponentes brinden “garantías por escrito” de que depondrán las armas antes de que las fuerzas del gobierno se retiren de zonas pobladas, algo que fue rápidamente rechazado por el principal grupo rebelde del país.
El pacto, por el que medió Kofi Annan, enviado de Naciones Unidas y la Liga Árabe, debería entrar en vigor el martes, lo que prepararía el terreno para las negociaciones tendientes a terminar con una crisis que, a un año de su inicio, causó la muerte de 9000 personas, según cálculos de la ONU.
Annan dijo que el presidente sirio, Bashar al Assad, aceptó la semana pasada el plan y el llamado para que las fuerzas gubernamentales se retiren de poblados y aldeas. Pero ayer, el vocero del Ministerio del Exterior de Siria, Jihad Makdessi, puso una nueva condición: que la oposición se comprometa por escrito “a frenar la violencia en todas sus formas y su buena disposición para bajar las armas”. Según la Cancillería siria, Annan “interpretó erróneamente” el acuerdo y Damasco aceptará el fin de la violencia sólo si los “terroristas” deponen las armas. Así, el Ejército se retirará de las ciudades tras la garantía de que los rebeldes dejen de recibir armas y dinero de Qatar, Arabia Saudí o Turquía.
Las exigencias que hace ahora Damasco son difíciles de llevar a cabo, ya que es improbable que los opositores dejen sus armas antes del fin de las operaciones militares oficialistas. Tampoco la Liga Árabe ni la ONU pueden dar una garantía por escrito del fin de lo que hasta ahora sólo son especulaciones: que los gobiernos de Doha, Riad y Ankara suministran armas a los rebeldes.
El comandante del rebelde Ejército Libre de Siria, Riad al-Asaad, dijo que su grupo estaba preparado para cumplir con el acuerdo de Annan, pero rechazó la nueva exigencia unilateral del gobierno sirio. La organización no reconoce al gobierno” y por tal razón no daremos garantías”, dijo a Associated Press desde su base en Turquía. Agregó que el gobierno debería replegar sus fuerzas a las bases y retirar los puestos de control de las calles.
El acuerdo de Annan exige que las fuerzas del gobierno de Siria se retiren de zonas pobladas el martes, lo que sería seguido por un alto el fuego total a partir de las 6 de la mañana del jueves.
Grupos activistas sirios denunciaron que las fuerzas militares de Siria asediaban y disparaban ayer contra zonas rebeldes en el norte y centro del país. Annan dijo a través de un comunicado que “la presente escalada de violencia es inaceptable”. “Estoy consternado por los recientes informes que indican un aumento de la violencia y las atrocidades en diferentes ciudades de Siria, con un resultado alarmante de heridos, refugiados y personas desplazadas. (Estas acciones) violan lo acordado conmigo”, aclaró Annan.
El enviado especial recordó que, según lo aceptado en su plan de paz, todas las hostilidades deben cesar en cuatro días, por lo que solicitó el repliegue inmediato de las tropas y el fin de la represión. Damasco también culpó a los grupos armados del incremento de la violencia en los últimos días desde que el gobierno aceptó el plan de paz y les exigió que, además de detener la violencia, entreguen sus armas.
Decenas de vehículos militares participaron ayer en el ataque en el este del poblado noroccidental de Jisr al-Shughour, dijo el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña. Las explosiones retumbaron en la región, agregó. Tarek Badrakhan, activista en la ciudad de Homs, centro del país, dijo que efectivos militares dispararon obuses contra el vecindario de Jaldiye, en poder de los rebeldes.<
AP y dpa
La clave
REPRESIÓN. Al menos 1000 personas murieron en la última semana en la represión y los enfrentamientos que persisten en Siria, advirtió la oposición. Un vocero del Ejército Sirio Libre sostuvo que la mayoría de las víctimas mortales son civiles.


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