El gobierno de Siria tomó el control de la estratégica ciudad de Alepo

Tras dos semanas de intensos combates, las tropas regulares lograron hacer retroceder a las fuerzas de la oposición. Un vocero de los rebeldes admitió que el Ejército hizo un gran avance, pero que no domina toda la zona.

Después de más de dos semanas de fuertes combates por tierra y aire, el Ejército sirio retomó ayer el control del barrio de Salahedin, en la estratégica ciudad de Alepo, pulmón económico del país, y logró hacer retroceder a dispersos sobrevivientes de los grupos de oposición. La versión oficial indicó que "nuestras tropas tomaron el control total de Salahedin, infligiendo graves pérdidas a los grupos terroristas y causando un gran número de muertos y heridos". De confirmarse, este éxito militar permite al gobierno del presidente Bashir al Assad recuperar la iniciativa en el prolongado y sangriento conflicto que padece Siria.

Las acciones de ayer se registraron después de que, en los últimos días, la oposición asestara algunos reveses militares y políticos al gobierno, como el aniquilamiento de la cúpula de seguridad en un atentado con bomba, hace tres semanas, y la dimisión, el lunes, del primer ministro Riad Hiyab.

La televisión estatal informó que el ejército tomó el control de otras zonas vitales de Alepo, como el distrito central de Bab al Hadeed y edificios públicos de Bab al Nayrab, en el sureste, "donde murieron decenas de terroristas", término con el que el vocabulario oficial define a los comandos de oposición. Esta, sin embargo, da una versión que dista de la oficial. Abu Mohamed, uno de sus voceros, admitió que "el Ejército hizo un avance sustancial en Salahedin pero no controla toda la zona".

Los opositores de la estratégica ciudad ubicada sólo a 50 kilómetros de la frontera norte con Turquía, están desprovistos de municiones desde hace días, mientras el gobierno reforzó sus tropas para preparar la ofensiva final. En tanto, Amnesty International difundió un informe con imágenes satelitales de origen no precisado en las que se ven 600 cráteres causados en algunas zonas de la ciudad por el impacto de granadas de artillería de gran calibre.

A todo esto, el Ministerio de Defensa de Rusia definió como una "abierta mentira" la versión de que los comandos opositores hubieran matado a un general ruso. "El mayor general Vladimir Kusheyev estuvo en Siria pero ya regresó a Moscú", señalaron las autoridades. Poco después, la agencia Interfax dijo que Kusheyev en persona había desmentido el hecho en un encuentro con periodistas locales. "Confirmo que estoy vivo y sano", dijo irónicamente.

Paralelamente, el canciller de Irán, Alí Akbar Salehi, admitía que entre los 48 peregrinos iraníes secuestrados el sábado en Siria "hay ex miembros ya jubilados de la Guardia Revolucionaria", la fuerza de élite del país persa. Sin embargo, rechazó acusaciones de los opositores que los secuestraron, en cuanto a que los rehenes son agentes enviados por Teherán para asistir a Al Assad.

El canciller iraní agregó que si fuera cierto que fueron enviados a Siria "con un propósito concreto no se los hubiera sorprendido viajando en un colectivo común y corriente con sus documentos de identidad auténticos". «

Ansa, dpa, Ap y Efe

reuniones cruciales

Mientras el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, aseguraba ayer que el encuentro sobre Siria que se celebrará hoy en Teherán, así como la cumbre de países islámicos de la próxima semana en La Meca. representan “una oportunidad para encontrar una solución pacífica e interna para Siria”, Francia anunciaba que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá el 30 de agosto para “examinar la situación humanitaria” en ese país.

Según informó la cancillería iraní, del encuentro de hoy participarán 12 países de Asia, África y América Latina. De esta región, Brasil confirmó haber recibido una invitación para participar, pero la cancillería informó escuetamente desde Brasilia que “no está previsto el envío de un representante a Teherán”. Por su lado, Francia dijo que la reunión del 30 es crucial, pues “pese a las divisiones que prevalecieron en los últimos meses, el Consejo no puede permanecer en silencio frente al drama sirio”.

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