El Gobierno optó por el silencio tras la liberación

El jefe de Gabinete pidió no hablar sobre el caso

El Gobierno calló. Después de que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, consideró que existían "elementos contundentes" para detener al dirigente sindical Rubén Sobrero como responsable del incendio de los vagones de la línea Sarmiento, la liberación del ferroviario dejó anoche en silencio a la Casa Rosada.

Ante el revés que significó la excarcelación de Sobrero después de la admisión del ministro coordinador, ningún funcionario se hizo eco de las novedades que llegaban desde el juzgado federal de San Martín a cargo de la investigación.

Eso sí: para contraatacar, el Gobierno insistirá en remarcar que Sobrero fue liberado pero quedó imputado en la causa como presunto responsable de la quema de los trenes ocurrida el 2 de mayo de este año.

"La investigación va a avanzar. Y de hecho fue liberado, pero quedó imputado", decía anoche un funcionario para desdramatizar que la Casa Rosada hubiera sufrido un revés con la decisión del magistrado Juan Manuel Yalj de dejar en libertad al dirigente ferroviario.

"El sabotaje, que era la denuncia que hizo el Gobierno y lo que se dijo, está probado. Vamos a esperar los diez días que tiene el juez para resolver", planteó otra fuente oficial al tanto de los pormenores del caso.

Aníbal Fernández, el funcionario que quedó más expuesto cuando avaló la detención el viernes pasado (aunque después le bajó el tono), ordenó anoche cortar cualquier comunicación. Se enteró de la orden de liberación de Sobrero cuando estaba en Berazategui, en su habitual presentación de su libro Zonceras .

Tras las declaraciones de Fernández del viernes, la CGT -con la firma de Hugo Moyano- exigió la liberación de Sobrero. A eso se sumó el rechazo a la detención del Movimiento Evita y la CTA, que dejaron al jefe de Gabinete frente a una posición endeble. "Aníbal es bien peronista y siempre reacciona así con los troskos", sostenía anoche una fuente oficial, para justificar la reacción del funcionario. "Yo no tengo nada contra ellos. Pero está probado que hubo sabotaje", se le escuchó decir en las últimas horas al ministro, molesto por haber quedado expuesto tras la liberación del dirigente sindical.

Como defensa, en algunos despachos oficiales corría ayer la versión de que la investigación podría haber sido impulsada por Claudio Cirigliano, uno de los dueños de Trenes de Buenos Aires (TBA), la empresa que explota el Sarmiento. "El se quiere cargar a Sobrero", sostenía un conocedor del tema. Cirigliano es un empresario cercano al Gobierno.

Más allá del mal trago, anoche había cierto alivio en Balcarce 50. La presidenta Cristina Kirchner pretende transitar sin sobresaltos el último tramo de la campaña electoral, y las amenazas de paros generales en los trenes por el caso Sobrero complicaban el escenario previo a las elecciones del domingo 23.

Más allá del costo político por las declaraciones de Fernández, lo mejor para aquietar las aguas era la liberación de los detenidos y que siguiera la causa. En el Gobierno insistían en que la investigación sigue apuntando a la teoría oficial de que existió un sabotaje en aquella quema de mayo pasado.

Para Piumato, fue "un papelón"

El secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, criticó implícitamente al juez Juan Manuel Yalj tras la liberación del gremialista ferroviario Rubén Sobrero. "Excarcelaron a todos los detenidos. Papelón de unos cuantos", dijo vía Twitter el dirigente que está alineado con Hugo Moyano..

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