El Gobierno siente que recuperó la iniciativa y desafía a la oposición

El Gobierno siente que recuperó la iniciativa y desafía a la oposición
En el kirchnerismo destacan la mejora económica, pero creen que vendrá una dura pelea
A un año de la derrota electoral, los más optimistas del gobierno de Cristina Kirchner sienten que la Casa Rosada "recuperó la iniciativa" con medidas de "reactivación económica" en medio de la crisis financiera de 2009 y que logró "desdibujar a la oposición" fragmentada.

Pero en la intimidad de Olivos existe preocupación porque las batallas que vienen son muy duras: defender el retraso en las jubilaciones, los negocios con Venezuela, los superpoderes y el manejo centralista de los recursos, banderas que toman los opositores.

En lo político, con miras a 2011, Kirchner apuntará a debilitar al Grupo Clarín, a sostener su candidatura presidencial y convencer al PJ disidente de que compita en las elecciones internas abiertas y simultáneas del justicialismo.

"Si no logra eso, la fragmentación del peronismo le dará el triunfo a un radicalismo unificado", señaló a LA NACION un alto operador del kirchnerismo.

Por ahora, en el peronismo anti-K predomina la idea de presentarse a las elecciones generales por fuera del PJ.

Según pudo saber LA NACION, en la quinta de Olivos creen que ante la falta de voceros de peso en el Gobierno será el propio Kirchner el que tome el mando de esas batallas para liberar a la Presidenta e ingresar de lleno en la campaña.

Comenzó a hacerlo al anunciar un veto presidencial si la oposición logra la eliminación de los superpoderes en el Congreso y al plantear que no hay recursos para aplicar el 82% móvil en las escuálidas jubilaciones.

"La oposición nos obligará a que Kirchner explique por qué la Anses es rica y los jubilados son pobres. Por qué no hay plata para ellos y sí hay para que la Anses les preste a Massuh, General Motors o Aerolíneas Argentinas. Es el debate que viene, nos van a esmerilar", dijo un allegado a la intimidad de Kirchner, con sincera preocupación. También existe inquietud porque la justicia de la seguridad social bombardea a la Anses con sentencias de reajuste. Y hay 360.000 juicios contra esa caja.

La Presidenta exalta en todos sus discursos los indicadores económicos, el crecimiento del PBI, los préstamos a empresas con dinero de los jubilados, los planes de cooperativas para los piqueteros, los Repro para sostener el empleo y la universalización en las asignaciones por hijo. ¿Cómo sostener ahora que no se distribuyen esos recursos entre la clase pasiva?

Este es el dilema actual de Kirchner. Pero, al margen de la discusión previsional, sabe que la oposición lo atacará, además, con la falta de distribución del ingreso, con la permanencia de 10 millones de pobres, los superpoderes, el uso discrecional de los recursos, la regulación de los DNU, el impuesto al cheque, el reparto federal de los recursos, el manejo de la Justicia, las retenciones al campo.

Hasta ahora, la Casa Rosada pudo capear el temporal que se desató con la derrota electoral del 28 de junio. Días después de ese fracaso, la Presidenta convocó a un diálogo político a legisladores y gobernadores que confundió a la oposición y la paralizó por varias semanas.

Aprovechó que mantendría la mayoría legislativa hasta el 3 de diciembre último y pudo resistir así la embestida legislativa contra las facultades delegadas (superpoderes), la reforma del Consejo de la Magistratura y la rebaja de las retenciones agropecuarias.

Además, comenzó su batalla contra la prensa al sancionar la ley de medios, aprobó la reforma electoral con elecciones primarias abiertas presidenciales y tomó por decreto (DNU) 6400 millones de dólares de reservas del Banco Central para pagar deuda, lo que desató la peor crisis de poderes con el Congreso y la Justicia.

Kirchner renunció y reasumió en el PJ, y fue nombrado titular de la Unasur. Por ahora, mantiene su cargo de diputado y desafía a 2011.

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