El caso de Solá graficó un movimiento sutil de varios dirigentes que prefieren conciliar con la Rosada ante la falta de futuro en los partidos de la oposición. De la Sota, Mestre y Buzzi.
La famosa ambulancia que recoge heridos no está esta vez al mando de Eduardo Duhalde. Tampoco de Ricardo Alfonsín. Después de la abrumadora victoria de Cristina Fernández en las primarias de agosto, la oposición quedó sin peso y los que alguna vez estuvieron en el Frente para la Victoria ahora quieren volver. “Hay que pasar el invierno, y es difícil pasarlo en la oposición”, ironizó un operador cercano a dirigentes del PJ disidente. La alusión era a la espera hasta 2015. En las próximas presidenciales el kirchnerismo no tendrá reelección y hay una abrumadora cantidad de diputados, senadores, gobernadores e intendentes que quieren cobijarse durante cuatro años con la cálida frazada del poder que hoy ostenta la Casa Rosada, para luego resurgir desde las cenizas como el Ave Fénix.
Como en la Casa Rosada lo saben, no son bien recibidos. El distanciamiento del ex gobernador Felipe Solá del Peronismo Federal y su apoyo –después de un largo silencio– a la reelección de CFK forma parte de un acuerdo con Daniel Scioli. El gobernador lo charló con Balcarce 50 para integrarlo a sus filas.
Pero el repudio del círculo íntimo y de los ministros de la Presidenta a Solá fue unánime. “Ahora, a la cola”, dijeron a PERFIL. “¿Nos traicionó con la 125 y ahora quiere volver? No le vamos a dar nada”, señalaron a este diario. En el despacho de un ministro le tiraron una teoría a PERFIL: “No sólo Felipe: hay muchos otros que mantienen diálogo con Scioli, con (el gobernador de Salta, Juan Manuel) Urtubey y con (el gobernador del Chaco, Jorge) Capitanich. Están organizándose para 2015, para fortalecer un grupo del peronismo ortodoxo y quedarse con la Presidencia”, analizaron.
Entre los operadores de ese armado se encuentra el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, que mantiene un estrecho vínculo con Scioli, con Urtubey y con Capitanich. También con Sergio Massa. Fernández propone un kirchnerismo crítico. Esta semana reconoció en una entrevista que “muchos quieren volver” y que el oficialismo debería revisar su sectarismo. Claro que ante un escenario donde Cristina podría sacar más de 50 por ciento de los votos no tienen demasiadas opciones. Es volver a la cola o quedar condenado al ostracismo.
José Manuel de la Sota decidió bajar su lista de diputados nacionales como un gesto hacia el kirchnerismo. Pero como previamente se manifestó a favor de “cualquiera de los candidatos peronistas”, y fue muy reacio a un acuerdo, ahora “se la van a hacer pagar”. Martín Buzzi, electo gobernador de Chubut, también pidió pista. Todavía no le dan demasiado lugar. El radical Ramón Mestre, reciente ganador de la Intendencia de Córdoba, también dio muestras de acercamiento al Gobierno. Otra versión es que Roxana Latorre, la senadora nacional que estuvo al lado de Carlos Reutemann y pegó el salto, llevó referentes del reutemismo a la Casa Rosada hace dos semanas. Pero en el entorno de la senadora lo negaron: “Los legisladores están grandecitos y pueden hacer lo que quieran. No necesitan a Latorre”.










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