Lo ordenó la Presidenta para evitar una crisis
La mayor inquietud en la Casa Rosada pasa en estos momentos porque se deprima el mercado brasileño y ello repercuta en las exportaciones argentinas. " Hoy preocupa más Brasil que China o que la posible baja de las commodities como la soja. El tema es Brasil", dicen en el Gobierno.
De hecho, a fines del mes pasado Cristina Kirchner visitó a su par brasileña Dilma Rousseff para mostrar una imagen de armonía en la relación de ambos países, ya que venían de un serio contrapunto desatado por los conflictos comerciales. Durante aquel encuentro realizado en Brasilia, la presidenta argentina destacó los buenos vínculos con Brasil y se mostró dispuesta a sortear las dificultades que se presenten en el futuro inmediato.
Hacia ese objetivo de reforzar las relaciones con Brasil y evitar un cimbronazo en la economía por las tormentas del mercado a nivel mundial es que el Gobierno enfocará todas las políticas de estímulo de inversiones y de consumo (de lo que se informa por separado).
Además, Brasil será el aliado principal del Gobierno en las discusiones en la Unasur, donde se coordinan políticas para el uso conjunto de reservas, para evitar ataques especulativos, y la intención de crear el Banco del Sur para políticas de incentivo a la producción mediante el financiamiento a bajo costo y a largo plazo.
En línea con ese pensamiento, en la Casa Rosada aseguran que el tipo de cambio no sufrirá variaciones bruscas, pero se estima que el dólar se acomodaría a 4,35 pesos a fin de año y que podría variar entre un 10 o 12% durante 2012.
Otro tema en estudio son las subas de tarifas. Si bien no hay decisiones aún, no se descartan incrementos entre el 8 y 10% para moderar el crecimiento del gasto en subsidios para algunos sectores como energía eléctrica o gas. Pero sólo se avanzaría en ellos si el Gobierno obtiene un respaldo popular incuestionable el 23 de octubre próximo porque la Casa Rosada siempre temió el costo político de afectar a sectores populares.



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