El Gobierno reconoció que hay crisis y ya prepara medidas de emergencia

El Gobierno reconoció que hay crisis y ya prepara medidas de emergencia
La economía se encamina a una recesión y por eso se lanzó el plan de viviendas. Ayer Tomada anunció que volverían los Repro y bajarían cargas sociales para evitar despidos.
Menos demanda externa por la debacle europea y el freno en Brasil. Trabas a las importaciones de insumos clave. Problemas por los controles sobre el dólar. Marco para un escenario de desaceleración económica en la Argentina, que el Gobierno volvió a reconocer ayer cuando el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, adelantó que se aplicarán medidas de emergencia para que las empresas no despidan empleados. Incluso, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, reconoció estar preocupado por la inflación en general pero, según dijo, por la deflación en sectores puntuales que reflejarían el parate.

“Vamos a contar nuevamente con políticas contracíclicas en la medida que sea necesario para contener el empleo”, destacó el titular de la cartera laboral al participar del 1º Congreso “Vivir con lo nuestro” de la organización político-empresaria Ministro José Ber Gelbard.

Ante las suspensiones en plantas automotrices (ayer Fiat suspendió a 1.800 operarios debido a problemas gremiales en la Aduana brasileña que impide el ingreso de insumos desde ese país) y problemas en otras ramas de la industria, la administración de Cristina Kirchner finalmente confirmó que reeditará el programa de Recuperación Productiva (Repro): el Estado se hace cargo de una parte del salario de empleados en compañías que atraviesan problemas para resguardar la fuente laboral.

El plan fue fundamental en 2009, cuando se sintió el impacto de la crisis internacional, producto de la quiebra de Lehman Brothers, que se había combinado con las secuelas del conflicto con el campo por la resolución 125. “Ahora podremos aplicar medidas contracíclicas con más fineza”, subrayó Tomada, quien anticipó que también se ofrecerán rebajas de cargas sociales que llegarán al 50% durante el primer año de aplicación y se reducirán luego al 25% al año siguiente.

El tipo de ayuda que se definirá en cada caso dependerá de la clase de industria. El plan oficial es ofrecer “repros” a las empresas de personal estable (ya que el programa implica la imposibilidad de despidos por un año) y descontar cargas sociales en las compañías de personal rotativo.

Frente a un coro de consultores y organismos internacionales que vienen anticipando un freno en el crecimiento de la Argentina, ayer fue el propio Moreno quien se mostró preocupado. “No es una buena señal que hayan bajado los precios de la construcción”, afirmó el funcionario que fue vivado como un soldado del modelo en el mismo acto de La Gelbard en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en el barrio porteño de Constitución (ver aparte).

De acuerdo con el último informe del Indec, el Indice de Costo de la Construcción mostró una baja del 3,8% mensual en mayo, luego de diez meses de crecimiento ininterrumpido.

En este sentido, lo que más preocupa al Gobierno es mantener el nivel de actividad y de empleo en el sector. Por eso, también esta semana puso en marcha “Procrear”, un nuevo plan de créditos para la construcción de viviendas, que fue anunciado el martes pasado por la presidenta Cristina Kirchner y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, ideólogo del proyecto.

El programa prevé, en un lapso de cuatro años, la construcción de 100 mil viviendas a través de créditos para trabajadores que registren un nivel de ingresos de hasta $ 35 mil mensuales, con un plazo estipulado a veinte o treinta años, dependiendo de los montos.

Los préstamos serán financiados con fondos de la Anses y tendrán tasas de entre el 2 y el 14 por ciento.

Según el último informe de coyuntura elaborado por el Ieral de Fundación Mediterránea, el proyecto permitirá la creación de más de 134 mil puestos de trabajo directos, que representan el 31,8% de la población total empleada por el sector el año pasado. Y en términos de producción, el estudio indica que implicará un valor agregado del 1,7% al PBI nacional, que estará concentrado principalmente a lo largo de 2013.

Así intentará el Gobierno contener a uno de los motores de la actividad nacional, que en los últimos meses viene sufriendo por las restricciones de acceso al dólar. De hecho, el último informe del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires refleja que en el primer cuatrimestre del año, el número de operaciones concretadas en ese distrito fue menor a la registrada en el mismo período de 2002, en pleno estallido económico. En aquel entonces, los actos durante los primeros cuatro meses del año habían totalizado 14.704, mientras que entre enero y abril de 2012, fueron 14.616.

En tanto, las previsiones de crecimiento para el país siguen en baja. El jueves la Comisión Económica para América Latina (Cepal) rebajó el pronóstico de suba del PBI argentino a 3,5%, por debajo del promedio regional del 3,7%, por la baja en la demanda internacional y la caída en los precios de algunos alimentos. A fines del año pasado, el organismo había anticipado un alza del 4,8%, pero la baja en la demanda internacional, principalmente de Europa y el derrumbe de los precios de los alimentos, hicieron corregir la estimación.

De todos modos, el reporte señala que “la región cuenta, en general, con suficiente espacio fiscal –aunque en la mayor parte de los países es menor al existente antes de la crisis de 2008-2009– para realizar una política contracíclica”.

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