Es hasta el momento el mayor escollo que pusieron los legisladores para aprobarle a Celso Jaque los decretos para extender la intervención de la empresa Obras Sanitarias.
Pero para Javier Montoro, el titular del Ente Provincial de Aguas y Saneamiento (EPAS), no existe posibilidad de separar en dos ese decreto. Es decir que si hay extensión de la intervención, también debe haber autorización para gastar 10 millones. Y en esto fue tajante y se animó a confirmar que no hay plan alternativo, por lo que si no se autoriza la extensión de la intervención, la empresa puede volver a manos de los concesionarios, los mismos que la llevaron al colapso.
Si bien la amenaza forma parte de la estrategia política, porque la empresa no podrá volver a manos de los privados, sirvió de mensaje para la oposición, esa misma que le reclamó a Jaque que extendiera hasta fin de año la intervención de la empresa. Es más, se analiza en los pasillos del Ejecutivo cómo endurecer la estrategia jurídica para reclamar por los daños y perjuicios ocasionados a la provincia.
Hoy, los enviados de Jaque se reunirán con los legisladores, y será el propio interventor quien informe detalladamente en qué se gastarán los 10 millones. Lo único que se sabe es que se necesitan para obras y gastos corrientes, pero no hay detalles de cuáles. Mientras, para el jueves el gobernador ha citado al Consejo de la Intervención de Obras Sanitarias. Es para analizar detalles de la auditoría.
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