Visión de un experto colombiano en gestión.
Especialista en desarrollo de modelos de gestión, Latorre disertó ayer en Tucumán en el Seminario Internacional de Gestión para Resultados en Gobiernos Subnacionales, organizado por la Secretaría de Planificación de la Provincia, que conduce Julio Saguir.
Latorre advirtió: "con esta propuesta, el mal de la politiquería, que fisura las democracias, no tiene espacio sino que es reemplazado por la política con participación social y definición de objetivos, metas y presupuestos; aunque muchas veces la participación de la sociedad se confunde con la manipulación de la sociedad". El diálogo con el titular de la Red Latinoamericana y del Caribe en Gestión para Resultados en Gobiernos Subnacionales se desarrolló así:
-¿Qué significa esta propuesta?
-Parece algo simple porque se piensa que cualquier gestión que se haga produce resultados. Pero la idea es que los gobiernos, sean nacionales, regionales o locales, no centren la atención en los procesos de gestión sino en para qué se la realiza. El objetivo no es el proceso en sí, sino las transformaciones que consigue la gente para mejorar su nivel y calidad de vida.
-¿Esto supone un cambio de pensamiento?
-Cuando uno le pregunta a un alcalde o intendente cuál fue el resultado de su gestión, responde que construyó una cantidad X de carreteras o que vacunaron a miles de personas. Pero ese es el proceso o la producción, no el resultado. La respuesta debería ser el ahorro para la gente en el costo del transporte, la disminución en el monto de las operaciones de tránsito o la reducción en las tasas de mortalidad.
-¿Pudieron verificarse resultados en los Estados en los que se aplica esta propuesta?
-Sí, ya hay conciencia de que lo que importa son las transformaciones sociales. Hay que adecuar los aparatos públicos con ese fin; por ejemplo, mediante la planificación por objetivos a corto, mediado y largo plazo, y avanzar con determinación en ese sentido.
-Medir los resultados supone un problema en sí mismo, en especial cuando los índices son cuestionados como ocurre en la Argentina, donde se duda de las estadísticas oficiales. ¿Cómo se supera esto?
-Es un problema estructural de la gestión pública. Si todo lo que hacemos no está asentado sobre información real, científica y actualizada, es muy difícil. El proceso de toma de datos y su análisis estadístico constituyen una condición sine qua non para que funcionen los pilares de monitoreo, presupuesto y planificación.
-¿Cómo se genera confianza entre representado y representante?
-La participación de la sociedad es un tema clave. El Gobierno no puede planificar a espaldas de lo que la comunidad piensa y siente. Una de las virtudes de este modelo es que cualquier ejercicio de planificación no se hace desde el escritorio, sino que se debe ir hacia la gente y definirlo con ella.
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