Afirman que en la provincia hay menores en situación de desprotección que necesitan cuidados.
El plan está concebido como una ayuda temporal para que la familia originaria pueda solucionar los problemas que derivaron en la pérdida de la tenencia del niño, que por lo general obedecen a adicciones de los padres a las drogas, maltrato del menor, abuso y abandono. “Familias Solidarias tiene un carácter transitorio. Nosotros actuamos en la mayoría de los casos por oficios judiciales y no podemos determinar cuánto tiempo estarán los chicos en el hogar sustituto”, afirmó Ayelén Saquilán, una de las profesionales encargadas del proceso de selección.
Las personas que quieran incorporar un menor, o un adulto en dificultades deberán cumplir los siguientes requisitos: ser mayor de edad, tener residencia en la provincia, contar con una vivienda (puede ser alquilada) y un trabajo que asegure un ingreso estable y suficiente para atender las necesidades básicas de la familia. El Ejecutivo ofrece un subsidio de 800 pesos por cada integrante que se suma a un nuevo hogar.
Igualmente la meta del programa, que nació en 2003, es que el menor pueda volver a vivir con sus padres biológicos. “Siempre vamos a garantizar el vínculo del niño con la familia de origen”, aseguró Estella Díaz, otra de las profesionales encargadas del proceso de selección de las Familias Solidarias. Pero para que este lazo vuelva a restablecerse es necesario que haya sido subsanado el conflicto que desencadenó la pérdida de la tenencia.
Los agentes sociales del Gobierno realizan entonces dos tareas al mismo tiempo: comprueban que la Familia Solidaria esté afectivamente preparada para recibir al chico (y para desprenderse de él) y al mismo tiempo brindan toda la ayuda necesaria para resolver el conflicto con los padres biológicos.
“Si éstos últimos hacen los cambios que deben hacer podrán volver a recuperar la tenencia del niño. El programa los acompaña en los tratamientos psicológicos y de adicciones. Para muchas madres, que un juez determine que su hijo pasa a una Familia Solidaria es como un despertar que las incita a corregir sus errores”, destacó Marchioni.
Sin embargo, hay situaciones que no tienen retorno y que dejan la puerta abierta para que el hogar sustituto pueda adoptar. “El cincuenta por ciento de los casos se resuelven con la adopción”, afirmó Marchioni, quien indicó que este año en la provincia ya hubo cuatro episodios que registraron este desenlace.
Pero la otra mitad regresa con sus padres biológicos, aunque esto no implica que las personas que abrieron sus brazos en horas difíciles y que brindaron todo su cariño y cuidado, pierdan contacto con los menores. “Muchos continúan viendo a los niños aún después de que estos vuelven con sus familias originales. Así logran mantener el vínculo afectivo”, afirmó Claudia Jofré, jefa del área de gestión.
Más allá de esta eventual separación, siempre queda la satisfacción de haber ofrecido una enorme demostración de afecto que el pequeño siempre agradecerá. “En muchos casos las Familias Solidarias enseñaron a los chicos a lavarse la cara o los dientes”, destacó Marchioni, y agregó: “Es muy lindo ver el progreso de estos niños que vivían en una situación de abandono”.
Los asistentes sociales subrayan que el plan de Familias Solidarias no sólo aporta una contención afectiva mayor que en un orfanato, o una institución de características similares en el caso de los mayores, sino que permite fortalecer el aprendizaje y la formación del niño.
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