El Gobierno intenta ajustar las subas de salarios para contener la inflación

Cristina apuesta por una pauta de incrementos no mayor al 20% de cara a las paritarias 2013. Los empresarios esperan un alza del 26%. Entre la concertación chilena y Gelbard.

Por Patricia Valli

El circulo vicioso de aumentos de precios y salarios volverá a intentar cortarse por el hilo más delgado. El Gobierno buscará que la pauta de aumentos para los trabajadores en 2013 no exceda el 20%, en un intento por frenar la indexación inflacionaria que atraviesa la economía desde 2007, cuando el costo de vida comenzó a trepar de a dos dígitos.

Para ello, cuenta como aliado clave con la CGT que dirige Antonio Caló, de la Unión Obrera Metalúrgica, que de hecho ya este año selló una paritaria de las más bajas, en el 23%. De hecho, como ya adelantó Cristina Kirchner, las reuniones que comenzarán esta semana por una reforma integral del piso y la escala del impuesto a las Ganancias que recae sobre los salarios de más de $ 5.800 –en caso de un soltero sin hijos– estarán condicionadas a “desacelerar” las paritarias.

La Casa Rosada, sin embargo, la tendrá difícil. Para el 2013 electoral, los empresarios ya calculan sus presupuestos con un aumento de hasta el 25%, con variaciones por sectores, según una encuesta de la auditora PricewaterhouseCoopers a la que accedió PERFIL. La cifra está en línea con los acuerdos alcanzados este año, algunos bajo revisión porque los gremios están empezando a pedir bonos para fin de año.

Para el vocero de la CGT de Hugo Moyano, Julio Piumato, el mínimo no imponible de ganancias para una familia tipo debería estar en $ 13.800 y hoy sigue anclado en $ 7.800. El secretario adjunto de la CTA de Hugo Yasky, Pedro Wasiejko, también aclaró que “los mínimos no imponibles han quedado retrasados”. Esa brecha fogonea el paro general del próximo martes convocado por la ‘disidencia gremial’. Los intentos de conciliación, en tanto, podrían hacer agua en un año de elecciones y donde Moyano ya advirtió que no permitirá que la CGT caloísta, la única reconocida por el Gobierno, negocie por él.

La convocatoria de Cristina Kirchner el miércoles pasado sumó a los empresarios, porque aunque esta vez no lo explicitó, asoma una nueva convocatoria para un acuerdo social, un modelo que el kirchnerismo buscó convocar, sin éxito, desde que comenzó a acelerarse la rueda de precios y salarios en 2007. Se vuelve a hablar de pacto social, en los términos en que lo hacía el último ministro de Economía de Juan Domingo Perón, José Ber Gelbard.

“Vamos a charlar con los amigos de los sindicatos. Tenemos que charlar todos en la Argentina. Basta de gritos y de imposiciones. Tenemos que trabajar, junto a los trabajadores y también junto a los empresarios”, expresó la mandataria y anticipó un primer test: la reunión de la Cámara Argentina de la Construcción de mañana.

Precios. En paralelo con el discurso de Cristina, que condicionó la revisión de la escala de Ganancias a la “discusión de la política salarial”, en un homenaje a Gelbard, se insistió en la idea del pacto social y los acuerdos de precios. El titular del Palacio de Hacienda llevó adelante el “Plan Cero”, que congelaba los precios de 300 productos de la canasta básica, algo que podría parangonarse con el seguimiento que comenzó a realizar el mes pasado el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a través de “Precios en su sitio”, un portal de seguimiento de precios de 350 productos –en su mayoría de segundas marcas– acordadas con supermercadistas.

A propósito, el entonces director de la Confederación General Empresaria, Rafael Kohanoff, recordó que a principio de los ‘70 decidió formar una comisión de control de precios y salarios. “A nadie le gustaba el control de precios pero se hacía. ¿Cómo se bajan los precios? Se les dice a los muchachos que se les fue la mano”, contó en un auditorio donde lo escuchaban varios de sus entonces interlocutores y un grupo de empresarios. “Hace falta tres pilares, empresarios, trabajadores y gobierno. Creo que esto no se ha logrado todavía”, ponderó Kohanoff.

La Concertación chilena es otro espejo de negociación. El ex canciller chileno, Alejandro Foxley, relató en una reciente visita a Buenos Aires invitado por Abeceb que el éxito del acuerdo se basó en “dar señales para los dos lados –trabajadores y empresarios– para que se sentaran a negociar”.

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