Cayó el gobierno de Holanda: ya son 16 arrastrados por la crisis

El premier Mark Rutte debió dimitir porque el Parlamento rechazó su plan de ajuste.

La crisis económica se ha llevado por delante otro gobierno en Europa. El primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte, tuvo que presentar ayer su dimisión, empujado porque uno de sus dos aliados parlamentarios, el ultraderechista Geert Wilders, se negó a aprobar el ajuste presupuestario necesario para reducir el déficit público del actual 4,7% al 3% que exige Bruselas.

Rutte, quien llegó al poder en 2010, dirigía una coalición de liberales de derechas y democristianos sin mayoría parlamentaria suficiente, por lo que se apoyaba en el Partido de la Libertad (PVV, en sus siglas en neerlandés) del ultraderechista Wilders.

Ayer presentó su renuncia a la reina Beatriz y se convirtió en el gobierno número 16 que cae en Europa en el marco de la crisis que sufre desde 2010. Ya debieron renunciar los gobiernos del Reino Unido, Irlanda, Holanda, Finlandia dos veces, Dinamarca, Portugal, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Bélgica, España, Grecia, Italia y Rumania.

Durante los dos últimos años, Holanda era el país más ortodoxo en el control de las cuentas públicas y el que más duramente exigía a sus socios europeos los ajustes que ahora fue incapaz de aprobar. Holanda controlaba sus cuentas, pero la caída en recesión redujo los ingresos y el ajuste se hizo imprescindible para cumplir con los tratados europeos.

Las negociaciones duraron siete semanas y hasta hace tres días parecía que iban a saldarse con éxito. Pero en el último momento, Wilders –un carismático, xenófobo y populista dirigente que ha convertido a una fuerza minoritaria en pieza imprescindible de la política holandesa– dejó caer el gobierno.

Wilders acusó del colapso a la Unión Europea y dijo que Holanda no debe estar a sus órdenes. Su partido, antieuropeísta, ya propuso en enero un referéndum para sacar a su país del euro , pero entonces Rutte controló la tormenta.

El líder ultraderechista dijo que está “contra Europa, contra el 3% y contra el euro” y añadió que el límite de 3% del déficit de las normas europeas “es una tontería”.

El ajuste holandés, comparado con lo exigido a los tres países ya rescatados –Grecia, Irlanda o Portugal– y a España o Italia, es bastante leve. Preveía una ligera subida del IVA, la congelación de los salarios de los funcionarios y una pequeña reducción del presupuesto de salud y de ayuda al desarrollo. El ahorro sumaría entre 14.000 y 16.000 millones de euros.

Wilders lo rechazó: “El proyecto no era del interés de los electores del PVV. No queremos someter nuestras pensiones a una sangría por dictado de Bruselas. No vamos a dejar que nuestros mayores paguen por los defraudadores griegos. Hace falta un plan que ponga las cuentas en orden pero que dañe menos a los ciudadanos”.

La caída de la coalición de Rutte pone en peligro la “triple A” holandesa, la nota máxima que conceden las agencias calificadoras de deuda y de la que Holanda presumía. Los comicios adelantados se celebrarán en septiembre u octubre y los sondeos dan una nueva victoria al partido de Rutte y una fuerte subida del Partido Socialista, una formación de extrema izquierda también antieuropeísta y contraria a los ajustes.

Rutte debe de todos modos presentar esta semana ante la Comisión Europea un plan para bajar el déficit. Deberá buscar otro so

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