En su intento por aislar al camionero, la Presidenta estuvo en un acto con "los Gordos"
Por Nicolas Balinotti |
En medio de la disputa por el liderazgo de la CGT , el Gobierno se involucró en la interna sindical y envió un fuerte gesto de respaldo al antimoyanismo al ubicar ayer a los referentes del sector de "los Gordos" en el mismo escenario que la Presidenta.
Sucedió en la central energética de Puerto Nuevo, a la que Cristina Kirchner bautizó con el nombre de Oscar Smith, en homenaje al ex dirigente de Luz y Fuerza desaparecido durante la dictadura militar.
La jefa del Estado estuvo allí rodeada por los máximos opositores a Moyano, como Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Armando Cavallieri (Comercio), Rodolfo Daer (Alimentación) y Andrés Rodríguez (UPCN).
Pero el apoyo oficial a la disidencia sindical no se limitó ayer solamente a este simbolismo: la ministra de Industria, Débora Giorgi, fue la invitada estelar en un acto en el auditorio del Smata, donde todos hicieron blanco de sus críticas en Hugo Moyano.
El antimoyanismo aprovechó el espaldarazo y escenificó su alineamiento con la Casa Rosada enviando mensajes disciplinados y con la prueba de que es el sector sindical con el cual el Gobierno está dispuesto a mantener algún tipo de relación.
"Vamos a demostrar que la Presidenta no está enojada con el movimiento obrero. No atiende y recibe sólo a algunos dirigentes", planteó el metalúrgico Antonio Caló, sentado a una silla de distancia de Giorgi, que representó al Gobierno durante la presentación de la Confederación de Sindicatos Industriales.
Caló es el hombre elegido por la disidencia para desplazar a Moyano de la central obrera. Aunque fue ayer él mismo quien condicionó su candidatura.
"La unión de los gremios industriales es más importante que la CGT. Hace siete años que buscábamos esto. Esto es prioridad antes que la apetencia personal. Cedo mi lugar y me bajo, pero si del otro lado hay un gesto para la unidad", dijo Caló, casi en vano, como un último intento de tender un puente con el moyanismo.
Pero cualquier gesto de acercamiento quedó prácticamente minado tras los filosos discursos en contra del camionero. Hasta el textil Jorge Lobais, hasta hace poco un moyanista acérrimo, exhibió su característica camaleónica: compartió el escenario con los mismos dirigentes a los que hace un puñado de días denostaba. Y más: elogió las políticas kirchneristas, cuando hace tres semanas fue muy crítico en un panel sobre trabajo infantil.
Pero el que no edulcoró sus críticas fue Gerardo Martínez, antiguamente otro aliado de Moyano. "Cuando algunos pretenden dividirnos, estos sindicatos [por los industriales] están predicando con el ejemplo. Podemos discutir con el Gobierno, pero nunca nos vamos a pasar al bando de los traidores", dijo el referente de los obreros de la construcción.
No bien terminó su discurso, Martínez recibió un apretón de manos de Caló que simbolizó una coincidencia con sus expresiones.
El anfitrión Ricardo Pignanelli argumentó en el arranque de su exposición las razones por las que no se adhirió a la protesta que Moyano activó en la Plaza de Mayo por el impuesto a las ganancias y las asignaciones familiares.
"Les expliqué a mis afiliados que no podíamos acompañar porque se trataba de un interés individual. Hace ocho años que pagamos impuestos para bancar la marginalidad. Algunos se olvidaron de que la única manera de tener un país justo es siendo solidario", dijo. Y agregó, en otro dardo a Moyano: "Al Gobierno no hay que ir sólo con reclamos. También hay que llevar propuestas. Algunos están saboteando la política industrial".
Pignanelli fue nombrado secretario general de la Confederación de Sindicatos Industriales, y Caló, el número dos. Así, los referentes del Smata y de la UOM, dos gremios que históricamente rivalizaron, sellaron ayer una alianza que incluye a otros 14 sindicatos.
El apoyo de Giorgi
En representación del Gobierno, Giorgi destacó: "Esta confederación tendrá el apoyo de mi ministerio y el de todo el gabinete. Nace por el espíritu colectivo y solidario, y echa por tierra la mezquindad y el individualismo". Fue una alusión subterránea que se interpretó como dirigida a Moyano.
Garantizado el respaldo del Gobierno, el antimoyanismo ya activó su plan para desbancar al camionero de la CGT. Se jacta de tener la mayoría de los gremios, por lo que convocará para el martes próximo a una reunión de consejo directivo para dar el primer paso para conformar su propia central.
Esta medida ya está consolidada en el sector y gana cada vez más adherentes.
OTRO GRUPO QUE SE DIFERENCIA DEL CAMIONERO
Viejos aliados a Hugo Moyano que hoy impulsan su salida de la CGT y que comulgan con el kirchnerismo conformaron anoche el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Participaron unos 26 sindicatos y propusieron "un modelo sindical de unidad, solidaridad y organización". Del encuentro, organizado por el docente y ex moyanista Horacio Ghillini, participó el metalúrgico Antonio Caló, el candidato del antimoyanismo para desbancar al camionero. "Los fundadores de este espacio reafirman las virtudes del diálogo como herramienta para zanjar las diferencias", se expresó en un comunicado del MASA..












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