El Gobierno estima que tardará un año mejorar la nueva OSM

El Gobierno estima que tardará un año mejorar la nueva OSM
En 15 días se pone en funcionamiento Aysam, la empresa estatal que remplazará a Obras Sanitarias en el manejo del sistema de agua. Aseguran que los cambios serán graduales, pero esperar mejorar el “humor” de los usuarios. Necesita ayuda financiera para funcionar.

Abrir un surtidor y que salga agua de buena calidad y en cantidad suficiente. Parece simple, pero es el desafío más importante que tiene el Gobierno de Mendoza de cara al cierre de su gestión.

Dentro de 15 días se pone en funcionamiento Agua y Saneamiento Mendoza (Aysam), la nueva empresa estatal que se hará cargo del servicio en casi toda la provincia. En concreto será la heredera de OSM, pero ese legado es “un enfermo terminal”, tal como lo define Rolando Baldasso, quien será el primer presidente de la concesionaria.

La empresa arranca el lunes 27, pero los primeros cambios reales en la calidad del servicio se notarán dentro de un año, según estiman. Y, justamente, se trata de una estimación más que de una promesa.

“La empresa es como un enfermo terminal que vamos a operar y va a estar seis meses en terapia intensiva”, asegura Baldasso.

En ese período esperan que se ponga en marcha un plan de obras de emergencia que haga cambiar el “humor de la gente”. “Tenemos la esperanza de que en el primer año, de a poco, se note un cambio. Hay muchos años de desinversión”, dice el titular de Aysam.

Pero antes quieren que los usuarios de Mendoza al menos noten un “cambio de actitud y de onda”. En ese sentido, esperan tener preparado al personal para al menos responder más rápido a los reclamos.

Para ello ya se trabaja en la campaña de comunicación con la que se presentará la empresa y los consejos para el cuidado del agua durante el verano. Aysam arrancará casi sin financiamiento y en el momento más crítico, pues el consumo de agua se eleva fuertemente desde setiembre.

Esta semana es clave, pues la Legislatura podría avalar el cambio de mando de OSM (ver aparte). Pero Aysam en realidad ya está constituida, inscripta en la AFIP, en Rentas y en todos los registros necesarios para “arrancar”.

Aunque falta un pequeño detalle: tiene un capital inicial de sólo 100 mil pesos. Y esperan que la Legislatura apruebe la entrega de 35 millones como inyección financiera para funcionar al principio.

Para ser “viable” el año que viene, el Gobierno prevé varios canales de dinero: la recaudación, el presupuesto provincial y otra fundamental, al menos 70 millones anuales para obras provenientes del Gobierno nacional.

En el medio está la necesidad de aumentar un 50% el financiamiento y sólo hay dos canales para llegar a ese monto: o subsidio provincial o aumento de tarifas. Una variable intermedia es actualizarlas de manera sectorizada.

Tampoco está definido si el sistema de cobro seguirá igual, o si, por ejemplo, se hará tomando en cuenta el consumo que marquen los medidores. Lo único seguro es que se iniciará una actualización de la base catastral.

Como el sistema está colapsado, esperan que funcione un plan de contingencia elaborado por la empresa. Para poder abastecer al Gran Mendoza se están realizando perforaciones para inyectar más agua al sistema y se colocarán “filtros rápidos” (financiados por la Nación) en las plantas para permitir mayor poder de potabilización.

El sector más crítico es Guaymallén y hacia esa zona están dirigidas las mejoras. “Estamos en una situación muy grave. Cualquier problema de presión genera inconvenientes”, explica el presidente de la firma.

El modelo

En el Gobierno aseguran que Saur, el operador privado de OSM, “dejó caer la empresa”. Ahora, entre las opciones que tenía, Jaque decido crear una sociedad anónima convencional, con participación accionaria mayoritaria del Estado.

Esto le permite, según remarcan, evitar la burocracia y buscar “rentabilidad social” en la empresa. Lo que pretenden es crear una empresa gemela de AySA, la firma que el Gobierno nacional creó para el servicio de agua de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

“Es el mejor modelo. Esa empresa lleva 4 años y ha cambiado el humor de la gente, con una fuerte inversión de la Nación”, argumenta Baldasso.

Pero la nueva fórmula de gestión del agua aún tiene preguntas sin responder, como quién controlará. El EPAS se mantendrá, pero no se ha definido con qué rol.

Es que se va a dar una situación curiosa: el Poder Ejecutivo tiene ahora la potestad de nombrar al presidente de la empresa y también al jefe del órgano de control. Es decir que responden a las mismas órdenes el que controla y el controlado.

En el Gobierno aceptan el problema. Pero aseguran que es una discusión que debe darse luego de que entre en funcionamiento la empresa, pues la coyuntura urge. Y el segundo tema en importancia es el financiero. “O se empieza con 35 millones o no se arranca”, advierte Baldasso.

Las dudas hacia la figura elegida para la empresa son sobre el futuro: hay quienes temen que al ser una sociedad anónima convencional, pueda ser vendida en cualquier momento. La ley prevé que para eso sean necesarios los votos de los dos tercios de la Legislatura.

El titular de la nueva empresa aún no ha visitado Obras Sanitarias. El que sí está instalado allí es José Puliafito, que es una pieza clave: fue uno de los gestores de la privatización y el primer presidente del EPAS.

Ahora hizo la auditoría para firmar el certificado de defunción de OSM y estará en el directorio de Aysam. Para arrancar de cero, ya se sacan las cuentas de las deudas cruzadas entre Saur y la Provincia y también las moras de los usuarios. Todo quedará en manos de “OSM residual”

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