Actualmente funcionan en el país 235 parques industriales, donde trabajan 200.000 personas y están instaladas 6.500 empresas, de las cuales el 90 % son pequeñas y medianas.Otros 59 parques están en proceso de creación, en los que se prevé la instalación de 1.650 empresas que ocuparán alrededor de 50.000 personas.
La medida “es un instrumento más en el camino de reindustrialización del país que comenzó hace siete años”, y sirve para tratar de saldar “una deuda de estos 200 años de historia”, que es la de “agregar valor en el origen, en la fuente” de las exportaciones nacionales, señaló.
De acuerdo con el anuncio de la jefa de Estado realizado en el Salón de las Mujeres Argentinas, “los parques industriales del país van a contar con 30 millones de pesos no reintegrables para mejoras y se destinarán 22 millones de pesos para préstamos a Pymes que quieran instalarse en esos parques”.
Ante los ministros de Interior, Florencio Randazzo; de Industria y Turismo, Débora Giorgi, y de Planificación Federal, Julio de Vido, además de gobernadores, entre ellos el santiagueño Gerardo Zamora, y empresarios, Fernández destacó que “la extensión de la frontera agropecuaria ha servido para que podamos instalar todos los parques e industrias que agreguen valor a los productos”.
“La idea es que todas las regiones del país los tengan”, afirmó.
En los 16 minutos en que hizo uso de la palabra, la Presidenta dijo que el acto se hizo para presentar “un instrumento que ya tiene 235 centros de agrupamiento industrial y 59 más en proceso de conformación. Han generado 200.000 puestos de trabajo y los que van a autorizarse, 50.000 más”.
“Es básico para el desarrollo armónico y simétrico del país instalar todas aquellas actividades e industrias que agreguen valor a los productos agrícolas. Ese es el gran desafío, como generación del Bicentenario”, el impulso de la “ciencia y la tecnología.
Apostamos fuertemente a ello, ya que tenemos recursos humanos altamente calificados”, sostuvo.
En ese punto, la jefa de Estado hizo un repaso de la situación global, de la estrecha relación entre Estado y empresarios para el desarrollo nacional, y aseguró que “no cree en los planes” y sí en “los proyectos y modelos”, olvidando, acaso, los históricos “Planes Quinquenales” que Juan Domingo Perón impulsó en las décadas del cuarenta y el cincuenta.
“Lo estamos haciendo en un mundo que no es el mismo que teníamos años atrás, cuando se decía que Argentina tenía viento de cola. El mundo es sustancialmente diferente, cuando en los países desarrollados se plantea el ajuste por el endeudamiento, que está mayormente en el sector privado y en sus familias”, dijo.
Sin embargo, pidió que no haya “actitudes triunfalistas” por la situación global que afecta a los países desarrollados y que la Argentina evitó “airosa y dignamente”.
“No hay que bajar la guardia, mantener las antenas paradas, apuntalar al sector exportador y al mercado interno, que fue el gran sustentador durante la crisis de 2009 para mantener niveles de empleo y de tranquilidad social”, enfatizó.
En último término, la mandataria instó a mantener “la fortaleza psíquica y física y seguir trabajando juntos el Estado y el sector privado, porque ello ha sido una clave de estos años, más allá de diferencias” lógicas entre ambas partes.





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