El Gobierno defiende a Reposo y presiona en el Senado

Pichetto negocia con el PJ disidente. La UCR mira con atención las conversaciones con Romero y Escudero ya que sin estos votos, la oposición no podrá rechazar el pliego.
El jefe de la bancada K del Senado, Miguel Pichetto, salió a contrarrestar las quejas de la oposición porque durante la semana pasada la Cámara alta aprobó que algunos senadores viajen a Ginebra, a la cumbre de la OIT, la primera quincena de junio, una diligencia que podría coincidir con la sesión en la que se votará el pliego del resistido Daniel Reposo para comandar la Procuración General. Pichetto consideró que se trata de “una operación mediática tendiente a lesionar a Reposo” .

Los nervios ya se apoderaron tanto del oficialismo como del sector de la oposición -liderado por el radicalismo- que milita en contra de Reposo ya que la sesión podría ser a fin de mes o la primera semana de junio. El kirchnerismo necesita que dos tercios de los senadores presentes aprueben el pliego y la oposición necesita un tercio o más para impedirlo. Si están todos en sus bancas, el Frente para la Victoria deberá tener 48 votos y, el radicalismo y los demás detractores -para no dejar pasar a Reposo- deberán cosechar al menos 25. Por ahora, ninguno de los sectores tiene nada asegurado.

El oficialismo tiene 33 senadores y cinco aliados fijos (entre ellos Carlos Menem). Aún así le faltan siete votos más que deberían salir del PJ disidente, que tiene nueve senadores. En el despacho de Pichetto cuentan como seguros al sanjuanino Roberto Basualdo y a la chubutense Graciela Di Perna (cuñada de Mario Das Neves).

De los restantes senadores peronistas no K, sólo los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso parecen imposibles para el oficialismo ya que el ex gobernador de San Luis mandó mensajes de que continuará con su oposición férrea. En cambio, los pampeanos Carlos Verna y María Higonet están estudiando los antecedentes de Reposo.

El radicalismo, el Frente Amplio Progresista y la Coalición Cívica sólo tienen 21 legisladores y podrían anexar los dos votos puntanos. Pero le faltan dos para impedir que Reposo sea designado jefe de los fiscales. Por eso miran con atención a los otros dos peronistas anti-K más encumbrados del Senado, los salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, quienes se comprometieron a conversar con Pichetto.

Las dudas sobrevuelan, también, sobre Carlos Reutemann y un ex radical de Corrientes, José Roldán, los dos legisladores más impredecibles. El oficialismo necesita también que estos dos senadores apoyen a Reposo.

En tanto, esta semana, los radicales charlaron mucho con los catamarqueños Oscar Castillo y Blanca Monllau, aliados del bloque, para que no se desmarquen, porque de hacerlo significará el triunfo oficialista.

Comentá la nota