La Casa Rosada busca mostrarse ajena al caso
"Responder a sus acusaciones sería entrar en su juego. Que discuta con los jueces, que son quienes deben resolver su futuro", dijo a LA NACION un funcionario con despacho en el primer piso de la Casa Rosada.
El gobierno de Cristina Kirchner evitó así la confrontación directa luego de que Macri acusara nuevamente al matrimonio presidencial de estar direccionando políticamente la causa en su contra para correrlo de la carrera presidencial de 2011.
La percepción de la primera línea del poder nacional es que el escenario de Macri se volverá más complejo en términos institucionales con el correr de las semanas, y que, por ende, involucrarse en una guerra de declaraciones podría provocar más pérdidas que ganacias en términos políticos.
La expectativa está depositada en el accionar de los legisladores opositores en la ciudad de Buenos Aires.
Desde el Gobierno se seguía ayer muy de cerca el procedimiento del bloque kirchnerista en la Legislatura porteña, que es el ámbito donde se dirimirá la situación institucional del procesado jefe de gobierno porteño.
Las pocas declaraciones públicas de los funcionarios que forman parte del Gobierno fueron ayer medidas y buscaron evitar la respuesta directa a las acusaciones formuladas por el jefe de gobierno porteño contra los Kirchner.
"El caso se debe resolver en el ámbito que corresponda: la Justicia y la Legislatura. No tenemos nada que opinar al respecto", dijo a LA NACION el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Una chicana
El ministro de Economía, Amado Boudou, mantuvo la línea de prudencia del Gobierno, pero se metió en una disputa que a priori no es de su área de competencia. Boudou dijo que el Poder Ejecutivo no puede solicitar a la Justicia un juicio oral, en alusión a la intención de Macri de acelerar el procedimiento para declarar ante los magistrados.
"Los juicios orales los pide el Poder Judicial. Es una chicana", afirmó el ministro de Economía, que procura hacer pie en la ciudad de Buenos Aires como eventual candidato del kirchnerismo en rivalidad con Daniel Filmus.
No eran pocos los funcionarios que en la Casa Rosada señalaban ayer las declaraciones de Franco Macri sobre la causa, en las que desvincula a la administración kirchnerista de los episodios.
"Mauricio debería escuchar más a su padre, que evidentemente le está diciendo algo que él no quiere escuchar", dijo un alto funcionario a LA NACION, sin ocultar su satisfacción por el sainete entre el jefe de gobierno porteño y Franco Macri.






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