El Gobierno busca aquietar el PJ

Intentará recompensar a los dirigentes que se quedaron sin candidaturas; así quieren bajar el nivel de tensión
Tras el ataque, paños fríos. La presidenta Cristina Kirchner ordenó ayer a sus ministros que bajen el tono del conflicto desatado con la CGT y con el peronismo: la consigna es no contestar las críticas, mitigar el debate, prometer envíos de fondos trabados para obras en intendencias o provincias y "vender ilusiones" de cargos futuros en organismos del Poder Ejecutivo.

La renuncia del senador Carlos Verna a ser candidato a gobernador de La Pampa por el PJ y las protestas del jefe de la CGT, Hugo Moyano, lograron instalar la "preocupación" de la Presidenta. Se detectó en la quinta de Olivos un inquietante estado de "cabildeos" y reuniones en el peronismo.

¿El motivo? La decisión de Cristina Kirchner de desplazar al PJ y la CGT de las listas de candidatos del Frente para la Victoria para las elecciones del 23 de octubre próximo.

Tras la orden presidencial de ayer, de apaciguar los ánimos, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, envió un doble mensaje para el jefe de la CGT: "Moyano cree que directamente un dirigente sindical puede pasar de conducir un sindicato a conducir los destinos del país", dijo por un lado. Luego buscó suavizar la disputa al sostener que "las expresiones de Moyano no tienen que ser leídas en clave de confrontación".

En tanto, el diputado kirchnerista Carlos Kunkel también quiso llevar la calma al PJ y al sindicalismo. Consideró que es "natural" que en la CGT sientan molestia por no tener más referentes en las listas de diputados. Pero evaluó que "si se considerarían mal representados y ofendidos, hubieran retirado a esos candidatos".

En una dura advertencia durante un plenario de la CGT, Moyano dijo anteayer que "los trabajadores no sólo están para votar y movilizarse a los actos". Y amenazó con encauzar los votos de esos trabajadores hacia otros destinos. Así se activaron las alarmas en Balcarce 50.

Para evitar que se profundice la sublevación de dirigentes heridos del PJ y la CGT, según confiaron a LA NACION en la Casa Rosada, la jefa del Estado conversó en sucesivas reuniones con el ala de ministros más afines al peronismo: Tomada, Amado Boudou (Economía), Florencio Randazzo (Interior) y Julio De Vido (Planificación). Se esbozó así un plan de contención a los descontentos.

"La preocupación es general entre ellos: el peronismo sublevado te manda a la derrota, aunque los votos los tenga Cristina", dijo una fuente oficial.

La Presidenta había elevado la tensión anteayer, cuando dijo en la Casa Rosada que "hace nueve meses" la trataban como una "títere con doble comando" y ahora le recriminan ser "autoritaria rebanadora de cabezas de utópicas candidaturas".

"La orden ahora es prometer envíos trabados de fondos para intendentes, para obras retrasadas o pago de sueldos", dijo un allegado a la Presidenta.

"Otra promesa (si Cristina Kirchner gana en octubre) será que cuadros distritales ocupen organismos descentralizados", aseguró un operador. "Se venderán ilusiones: embajadas, consulados, ministerios, secretarías y subsecretarías de Estado, organismos internacionales", ironizó otro.

En el ala más dura del Gobierno y el sector antiperonista del "cristinismo" aclaran que esas promesas tienen poco vuelo. "Todo era premeditado: Cristina está barriendo de un plumazo a una generación política del peronismo", dicen en ese sector. La Presidenta considera a ese "recambio generacional" como "cambio histórico", parte del "proyecto".

Ese sector está representado por Carlos Zannini, secretario legal y Técnico, y Juan Manuel Abal Medina, subsecretario de Comunicación. Consideran que si Moyano o el PJ enfrentaran a la Presidenta, ésta se beneficiaría en las encuestas de intención de voto.

Por ello, algunos son escépticos en la Casa Rosada respecto de satisfacer con promesas al PJ. El primero en abandonar el kirchnerismo fue el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino. Se teme que tiente a otros intendentes para jugar "a dos puntas" en las internas abiertas.

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