El Gobierno apostó por reinstalar al peronismo

Como con Catamarca, la primera elección del año en la que el kirchnerismo logró dar vuelta un largo período de hegemonía del oficialismo local, en la última parada antes de las presidenciales del 23 de octubre, Cristina Kirchner se llevó otra victoria de la mano de Carlos Soria, que le arrebató los comicios al radicalismo de Río Negro después de 28 años en el poder.
Esta vez la Casa Rosada había apostado todo a Soria, un hombre con quien la Presidenta se había enfrentado y hasta lo había acusado de espiarla a ella y a su marido cuando fue jefe de la SIDE. Pero no importó. El ex presidente Néstor Kirchner había cerrado en vida el acuerdo con el ex secretario de Inteligencia de Eduardo Duhalde y ayer la jefa del Estado celebró el triunfo.

El ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou, había viajado a Río Negro durante la campaña a apoyar al candidato de la Casa Rosada. Lo mismo había hecho la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Ambos se embanderaron, por orden presidencial, detrás de la candidatura de Soria.

"Esta vez el Gobierno jugó abiertamente por el peronismo", sostuvo anoche a La Nacion un funcionario de la Casa Rosada, que remarcó que a diferencia de 2007 ahora Cristina había elegido dejar librado a su suerte al radicalismo K, encarnado en César Barbeito, el delfín del gobernador Miguel Saiz.

Cuatro años atrás, la apuesta del matrimonio presidencial fue darle prioridad a la concertación plural que estrenaban con Julio Cobos y habían dejado solo al senador Miguel Picheto, que se postuló para la gobernación en 2007, para apostar por una construcción política más amplia. Esta vez, la idea fue la opuesta.

Para que no quedaran dudas del alineamiento impuesto por la Presidenta, anoche viajó el ministro del Interior, Florencio Randazzo, para celebrar con Soria en el búnker kirchnerista.

Según coincidían fuentes oficiales, en la derrota de Barbeito pesó el "agotamiento" de 28 años en el poder por parte del radicalismo, que gobierna la provincia desde el retorno de la democracia. En la Casa Rosada comparaban anoche la elección con lo que pasó en Catamarca, donde la kirchnerista Lucía Corpacci se impuso al oficialismo local de Eduardo Brizuela del Moral.

A pesar de las diferencias que la habían distanciado, la Presidenta recibió a Soria varias veces en su despacho de la Casa Rosada. Incluso él participó de actos oficiales en Balcarce 50. Siempre estuvo acompañado por Picheto, jefe de bloque de los senadores kirchneristas.

La jefa del Estado se sacó fotos junto con su candidato para la campaña y envió a sus funcionarios para que lo acompañaran.

Una de las razones que pesaron para que la Presidenta se volcara por Soria fue la mala imagen que tenía Saiz. "Venía muy en baja", sostenían anoche desde el gobierno nacional para justificar el incómodo apoyo a Soria. Para la Casa Rosada, se trataba de ganar.

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