La titular de Promoción al Derecho de la Alimentación dijo que, a diferencia de otras provincias, Mendoza sigue implementando la cocina tradicional, con énfasis en frutas y verduras.
Dos veces por semana, los alumnos comen frutas y verduras. Además, la dieta incluye carnes y cereales”, explicó la nutricionista de la dirección, Susana Armiñana, quien aclaró que “el menú varía según la época del año, pero que, en total, el desayuno o la mediatarde deben sumar 450 calorías, mientras que el almuerzo, 900”. El equipo de Massolo cuenta con 16 nutricionistas, y de las casi 500 escuelas rurales, atiende a poco menos de la mitad. El resto depende de la Dirección General de Escuelas (DGE), como es el caso de los colegios albergues, donde la dieta depende exclusivamente de la dirección de cada institución.
CULTURA LOCAL. Mendoza probó con la implementación de alimentos precocinados, pero la experiencia no funcionó. Los chicos no comían y pedían a gritos los clásicos alimentos elaborados. De ahí que la dieta de los más pequeños es fresca y no preelaborada, como sí lo es en otras provincias del país, cuyas condiciones geográficas no les permiten acceder a los alimentos frescos. “El cien por ciento de las escuelas rurales tiene la infraestructura para preparar la comida. De vez en cuando no está mal que coman tortitas, porque es parte de nuestra cultura y no hay que prohibirles a los chicos funcionó. Los chicos no comían y pedían a gritos los clásicos alimentos elaborados.
De ahí que la dieta de los más pequeños es fresca y no preelaborada, como sí lo es en otras provincias del país, cuyas condiciones geográficas no les permiten acceder a los alimentos frescos. “El cien por ciento de las escuelas rurales tiene la infraestructura para preparar la comida. De vez en cuando no está mal que coman tortitas, porque es parte de nuestra cultura y no hay que prohibirles a los chicos este tipo de alimentos que son, para ellos, placenteros”, finalizó Armiñana.
CRÍTICAS. Pese a que el Gobierno desmintió que los chicos se alimentan mal, maestros de distintas instituciones rurales, como los del colegio Guillermo Marconi de Tupungato, aseguraron que “los alimentos nunca llegan a tiempo”. “Tenemos que arreglárnosla con lo que tenemos”, aclaró Nora Díaz, profesora de esa escuela.
Comentá la nota